Se espera un invierno más cálido de lo habitual en el sur argentino
El servicio meteorológico nacional (SMN) anticipó que las temperaturas invernales podrían estar por encima del promedio histórico en varias regiones del país, especialmente en el sur de Santa Cruz y Tierra del Fuego, donde hay hasta un 55% de probabilidades de que se registren valores superiores a los habituales.
Este pronóstico forma parte del informe climático trimestral difundido por el organismo, que cubre el período de abril a julio. La tendencia de inviernos más cálidos no es nueva: desde 2010, los otoños y los inviernos presentan anomalías térmicas positivas en gran parte del país, dejando atrás los períodos más fríos que predominaban en décadas anteriores.
El fenómeno afectaría también otras provincias como Mendoza, Neuquén, Chubut y Río Negro, con una probabilidad de entre el 45% y el 50% de experimentar un trimestre más cálido que lo normal. En Buenos Aires y La Pampa, el patrón se repite con una chance del 45%.
La fase climática actual, conocida como “fase neutral” —sin influencia marcada de El Niño ni La Niña—, también contribuiría a este escenario. Según explicó el meteorólogo Marcelo Madelón, las temperaturas más elevadas se deben, en parte, al calentamiento anómalo del océano Atlántico frente a Mar del Plata, algo inusual que podría anticipar la llegada del fenómeno El Niño en los próximos meses.
En cuanto a las precipitaciones, el panorama es variado. Mientras que en el oeste bonaerense y el sur de Santa Cruz y Tierra del Fuego se esperan lluvias dentro de lo normal, en el noroeste argentino hay altas probabilidades de que las precipitaciones estén por debajo de lo esperado. Por el contrario, algunas zonas del noreste, como Santiago del Estero y el este de Salta, podrían tener un invierno más lluvioso.
El SMN también publicó un análisis de las anomalías de temperaturas mínimas entre 1961 y 2024, donde se destaca una marcada tendencia a valores más altos en los últimos años. En particular, 2024 y 2015 mostraron desvíos positivos de hasta 1,3 grados, mientras que 2023 fue una excepción reciente, con temperaturas mínimas promedio más frías que lo normal.
Este comportamiento reafirma el cambio de patrón climático observado en las últimas décadas, y refuerza la necesidad de adaptar actividades económicas y sistemas de alerta a un contexto donde los inviernos fríos son cada vez menos previsibles.
