Se desplomó el uso de tarjetas de crédito y crece la morosidad entre las familias

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Los consumos con tarjetas registraron en agosto una caída real del 10,1% interanual y los analistas advierten que la contracción se viene acelerando. El escenario coincide con un fuerte deterioro en el pago de las deudas: alrededor de 5,9 millones de personas presentan compromisos financieros en situación irregular.

El uso de las tarjetas de crédito muestra señales de retroceso en medio de las dificultades que atraviesan los hogares para afrontar sus compromisos financieros. Durante agosto, la operatoria registró una caída real del 10,1% respecto del mismo período del año pasado, mientras que la morosidad continúa en niveles elevados.

Los datos surgen de un relevamiento de First Capital Group, que además detectó que la reducción de los consumos se profundizó durante los últimos meses. El fenómeno se produce mientras una porción creciente de los usuarios enfrenta atrasos en sus obligaciones y restricciones para continuar utilizando el financiamiento disponible.

La caída se aceleró en los últimos meses

En valores nominales, el saldo correspondiente a tarjetas de crédito alcanzó los $25,1 billones durante agosto, un incremento mensual del 1,4% y una suba del 20,1% frente a los $20,9 billones registrados un año atrás.

Sin embargo, una vez descontado el efecto de la inflación, el comportamiento cambia: la operatoria cayó 0,3% respecto de julio y acumuló una disminución interanual del 10,1%.

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, señaló que la evolución de los últimos períodos evidencia una profundización del retroceso. “La caída en el último trimestre es mayor que la caída en el semestre, y a su vez es mayor que la caída del año: -3,4% trimestral, -5,9% semestral, y 10,1% anual”, explicó.

El especialista también puso el foco sobre la velocidad del deterioro. “Lo más significativo aparece cuando miramos el promedio de caída mensual: -1,13% trimestral, -0,98% semestral, -0,84% anual. Ese ritmo mensual creciente confirma que la contracción se está acelerando”, sostuvo.

Casi 6 millones de personas presentan deudas irregulares

La disminución del consumo con tarjetas se produce paralelamente a un incremento de los problemas para cumplir con los pagos. Según datos anticipados por la consultora 1816, durante julio unas 5,9 millones de personas registraban deudas familiares en situación irregular.

La cifra representa aproximadamente al 28% de los argentinos que poseen algún tipo de crédito. En el segmento de tarjetas, los últimos datos del Banco Central correspondientes a junio ubicaban la morosidad cerca del 13%.

Esta situación tiene consecuencias directas sobre la posibilidad de continuar financiando consumos. Los usuarios que ingresan en situación irregular pueden sufrir la suspensión de sus tarjetas, mientras las entidades financieras también adoptan mayores recaudos a la hora de ampliar los límites disponibles.

“Los clientes en situación irregular no pueden utilizar sus plásticos pues los mismos han sido suspendidos y las entidades financieras restringen la actualización de los límites de crédito”, explicó Barbero.

Según el analista, los aumentos en las calificaciones crediticias se concentran principalmente entre los clientes con mejores perfiles financieros, aunque justamente esos sectores presentan una menor necesidad de recurrir al endeudamiento en el escenario actual.

También bajó el financiamiento en dólares

La contracción también alcanzó a los consumos financiados en moneda estadounidense. Durante agosto, el saldo en dólares de las tarjetas retrocedió un 15,9% mensual y quedó en torno a los USD 670 millones.

En la comparación interanual, sin embargo, todavía presenta una suba del 1,5%, frente a los USD 660 millones contabilizados en igual período del año anterior.

“El turismo en el exterior y las compras internacionales a través de plataformas comerciales mantienen la demanda en valores estables a lo largo del año”, explicó Barbero.

Los números reflejan así un escenario en el que, pese al crecimiento nominal de los saldos, el uso real de las tarjetas continúa retrocediendo, mientras la morosidad y las restricciones crediticias aparecen como factores que condicionan cada vez más la capacidad de consumo de las familias.