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Río Grande: la Policía atribuye la “sensación de más delitos” al efecto de las redes sociales

Detrás de la idea de que la inseguridad se disparó en los últimos meses, la propia Policía provincial advierte que el salto más visible está en la conversación pública. Así lo planteó el comisario Jonatan López, titular de la Dirección de Análisis Criminal, en una entrevista con Radio Fueguina, donde pidió diferenciar entre hechos y repercusión.

Según López, el volumen delictivo no muestra un quiebre en siete años, pero sí cambió la caja de resonancia: las redes amplifican, aceleran y multiplican opiniones. “Lo que crece es la exposición y el debate”, resumió.

Los datos de su área para los primeros nueve meses de 2025 en Río Grande contabilizan 245 robos, 388 hurtos y 218 daños. Al comparar con el año previo, el comisario señaló que entre enero y septiembre de 2024 hubo 264 hechos más que en el mismo período de 2025, lo que, dijo, “sirve para poner en contexto la discusión”.

La fuerza sostiene un esquema de “policía de proximidad”, con tres patas —Estado, policía y vecindad—, que se alimenta de reportes semanales de comisarías y áreas investigativas. El monitoreo constante, explicó López, permite ajustar recorridos, horarios y puntos calientes con base en evidencia y no en impresiones aisladas.

Otro rasgo que describió el funcionario es la recurrencia de autores y modalidades: un núcleo de sospechosos reaparece en distintas causas y las formas de operar se repiten con variaciones. Allí ubicó una traba adicional en el “sistema penal blando”, al que adjudicó la ya conocida “puerta giratoria”.

El aporte ciudadano aparece como clave en el esclarecimiento. De acuerdo con la Dirección, entre el 70% y el 80% de las investigaciones que llegan a buen puerto lo hacen gracias a información y registros captados por cámaras particulares: timbres, frentes de casas y comercios se convirtieron en insumos determinantes.

Pensando en los días de vacaciones o viviendas momentáneamente vacías, López recomendó reforzar hábitos básicos: asegurar accesos, coordinar con vecinos de confianza, evitar publicar ausencias en tiempo real y revisar el funcionamiento de alarmas y cámaras. “No es el Río Grande de hace 20 o 30 años; hoy conviven generaciones de un mismo entramado delictivo”, advirtió.

Para el jefe de Análisis Criminal, el cierre no está solo en la estadística: “Hay una tarea de educación social pendiente. Tomar conciencia de que existen personas dispuestas a apropiarse de lo ajeno ayuda a prevenir y a colaborar mejor con la investigación”.

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