Renunció el presidente del SENASA en medio de fuertes cuestionamientos por la política sanitaria en Patagonia
BUENOS AIRES / PATAGONIA. Pablo Cortese presentó su renuncia a la presidencia del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), luego de menos de ocho meses de gestión, en el marco de una profunda crisis interna y fuertes reclamos del sector agropecuario vinculados a la política sanitaria, especialmente en relación a la vacunación contra la fiebre aftosa y la situación de la Patagonia como zona libre sin vacunación.
Si bien oficialmente se adujo que su salida respondía a “cuestiones personales”, el trasfondo incluye el creciente malestar del sector agropecuario, expresado con fuerza en la reciente Exposición Rural de Palermo y con un fuerte respaldo de productores patagónicos. Uno de los discursos más resonantes fue el del presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, quien frente al presidente Javier Milei pidió: “No ensuciemos Patagonia”, en referencia al ingreso de carne con hueso autorizado por SENASA a una región que ha sido históricamente reconocida por su estatus sanitario diferencial.
Críticas desde Santa Cruz
En diálogo con LU12 AM680, Enrique Jamieson, presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), consideró que el organismo nacional atraviesa un “muy mal momento” con “muchas contradicciones sanitarias”, particularmente en relación a las políticas de vacunación y las decisiones adoptadas en perjuicio de la Patagonia.
“La gestión de Cortese era poco defendible. Se estaban haciendo cosas que no eran el correcto procedimiento”, afirmó, y apuntó contra decisiones que priorizaron intereses económicos sobre criterios sanitarios. Para el dirigente, el discurso en Palermo fue un punto de inflexión y un mensaje claro para SENASA, la Justicia y los propios productores: “Había que reconocer el error cometido y el trabajo de años de la Patagonia”.
Reuniones y señales de desgaste
Según trascendió, una de las señales que habría acelerado la renuncia de Cortese se dio en una reunión realizada el viernes pasado entre SENASA y las cámaras CAPROVE (Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios) y CLAMEVET. Fue una de las últimas apariciones del ahora exfuncionario, en un contexto de tensión creciente.
Jamieson también se refirió al impacto económico de la industria vinculada a la sanidad animal, que emplea a más de 8.000 personas y exporta más de 100 millones de dólares anuales, según datos de CAPROVE. Si bien reconoció la necesidad de liberar trabas para fomentar la producción, advirtió que “no es un proceso fácil” y que existen “muchos intereses económicos dando vuelta”.
Incertidumbre y expectativa por la nueva conducción
Aunque ya se designó un reemplazo para Cortese, el funcionario aún no ha asumido. Para el dirigente santacruceño, ahora se abre un compás de espera, con la esperanza de que las nuevas autoridades escuchen al sector y corrijan el rumbo. “La lapicera está allá”, dijo, en alusión al poder de decisión que recae en la nueva conducción.
La FIAS, junto con otras organizaciones agropecuarias, se encuentra trabajando para unificar criterios y establecer una agenda de diálogo con las nuevas autoridades del SENASA, en defensa del estatus sanitario patagónico y de políticas que beneficien al conjunto de la producción nacional.
“Siempre hay tiempo para remediar, para corregir los rumbos”, concluyó Jamieson, destacando que el mensaje de Palermo fue un posicionamiento nacional del sector que incluso debería ser tenido en cuenta por la Justicia.
