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Reinventarse después de los 50: desafíos y oportunidades para volver al mundo laboral

La decisión de cambiar de rumbo profesional después de los 50 años es una realidad cada vez más frecuente. En algunos casos es una elección personal, motivada por el deseo de vivir de forma más plena y dedicar tiempo a proyectos postergados. En otros, es una necesidad forzada por despidos, cierres de empresas o situaciones económicas. Sin embargo, más allá de las causas, reinsertarse o reinventarse laboralmente a esa edad no es un camino sencillo.

Según un informe de Adecco Argentina, la reintegración de personas mayores de 50 enfrenta barreras persistentes: el 75% de las empresas no tiene políticas activas de inclusión para este segmento. Entre las principales trabas figuran los prejuicios sobre su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías, los supuestos costos elevados que representarían y la falta de espacios de formación específica.

El diagnóstico es claro: el mercado privilegia la juventud. La mayoría de los mayores de 50 perciben que las empresas priorizan candidatos jóvenes, más por su adaptabilidad que por su experiencia. Las mujeres, además, enfrentan obstáculos adicionales vinculados a interrupciones en su trayectoria por responsabilidades de cuidado o sectores donde predomina la informalidad.

El desánimo entre quienes atraviesan esta etapa no es menor. Solo el 5% busca trabajo activamente y, entre quienes ya están insertos, más del 15% lo hace en condiciones informales. “No obstante, es fundamental que las empresas reconozcan que sumar talento senior genera diversidad y competitividad”, sostiene Carolina Brana, de Adecco.

La discriminación etaria está instalada. De acuerdo con un relevamiento de Bumeran, el 81% de los trabajadores percibe que la edad es un factor de exclusión, mientras que un 54% asegura haber sido descartado en procesos de selección, aun cumpliendo todos los requisitos. Otros, incluso, relatan haber sido relegados a tareas menores o haber recibido comentarios despectivos por su edad.

Sin embargo, algunos sectores empiezan a dar señales de cambio. Empresas como Apex América han incorporado empleados mayores sin fijar límites de edad, evaluando exclusivamente las habilidades y competencias. Según su último reporte, 257 personas mayores de 50 integran su plantel. Además, distintas voces del ámbito laboral coinciden en que la actualización en competencias digitales, las redes de contacto y la actitud positiva son factores claves para quienes buscan reinsertarse.

Desde el plano personal, quienes logran superar estas barreras suelen descubrir nuevas oportunidades. Carolina Buccolini, por ejemplo, decidió cerrar su revista de diseño y abrir una papelera sustentable, combinando su oficio con una necesidad económica y su gusto personal. “El cambio fue total, pero me revitalizó”, asegura.

Otro caso es el de Diego Volpato, quien, tras dejar una extensa carrera en una multinacional, debió reconstruirse profesionalmente en su pueblo natal, primero aceptando trabajos de menor jerarquía y luego logrando reincorporarse al área de Recursos Humanos de un hotel. “Las redes, la actitud y el apoyo de mi familia fueron fundamentales”, destaca.

Expertos coinciden en que la clave no está en competir con las generaciones más jóvenes, sino en capitalizar la experiencia acumulada. Trabajar la imagen personal, mantenerse actualizado y construir redes son estrategias esenciales. “Reinventarse no es empezar de cero, es usar la experiencia como base para un nuevo comienzo”, concluye la especialista en personal branding Soledad Depresbítero.

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