Rehabilitación y solidaridad: proyectos de impacto social desde la Unidad de Detención Uno en Río Grande
En la Unidad de Detención Uno de Río Grande, un grupo de personas privadas de la libertad ha retomado actividades solidarias con la comunidad, gracias a la articulación entre voluntarios y docentes como Natalia Andrea Camaño, quien trabaja en las escuelas de Estancia Sara y San Sebastián. Estas iniciativas buscan generar impacto social mientras promueven la rehabilitación de los internos.
Uno de los proyectos destacados es la confección de pelucas oncológicas, una labor que había comenzado hace años en la Casa del Niño pero que se vio interrumpida por la falta de tiempo de los voluntarios. Ahora, con el apoyo de la Unidad de Detención, el trabajo ha retomado fuerza. “Estamos comenzando con el armado de las pelucas, cuidando cada detalle para que sean prolijas. Incluso uno de los internos puso su máquina de coser a disposición, aunque necesitamos más equipos para avanzar más rápido”, explicaron los responsables. Estas pelucas estarán destinadas a personas de Río Grande, reforzando el enfoque local de la iniciativa.
Paralelamente, otros internos se encuentran confeccionando cartucheras que serán destinadas a la ONG «Ushuaia te abraza», liderada por Mónica Rivero. Esta organización trabaja con la comunidad wichi en el norte del país, entregando útiles escolares. Las cartucheras, elaboradas con telas donadas, también han sido distribuidas en las escuelas de Estancia Sara y San Sebastián, así como a internos que cursan estudios y necesitaban este recurso. Hasta la fecha, ya se han entregado más de 100 unidades.
La Alcaide Mayor, Natalin Impini, ha sido un puente clave para la puesta en marcha y continuidad de estas actividades, que buscan no solo ayudar a quienes lo necesitan, sino también ofrecer a los internos una oportunidad de contribuir positivamente a la sociedad.
Ambos proyectos representan un esfuerzo colectivo por transformar el tiempo de reclusión en acciones de impacto comunitario. Con planes de continuar a lo largo de 2025, estas iniciativas destacan como un ejemplo de rehabilitación y solidaridad, generando esperanza tanto dentro como fuera de los muros de la Unidad de Detención.
