Reencuentro en Mendoza de las primeras enfermeras de Malvinas: un homenaje a su valentía
Un emotivo reencuentro tuvo lugar en Mendoza, donde 14 enfermeras que formaron parte de la primera promoción femenina del Ejército Argentino se reunieron para conmemorar su labor durante la guerra de Malvinas. Estas mujeres, que en 1982 tenían la misma edad que los soldados a los que atendían, vivieron de cerca el sufrimiento y el horror de la guerra, enfrentándose no con armas, sino con vendas, medicinas y consuelo.
Las enfermeras, ahora con más de 60 años, se reunieron para recordar y rendir homenaje a aquellos días que marcaron sus vidas. «La guerra nos hizo crecer de golpe, nos convirtió en mujeres fuertes de un día para otro», comenta Liliana Insaurralde, quien recuerda los gritos de dolor de los soldados y las noches interminables en el hospital. «Eran mis compañeros de edad, y eso me afectó profundamente», agrega.
El reencuentro en Mendoza, donde disfrutaron de los paisajes y la calidez de la gente, no fue solo un viaje de recuerdos, sino también una forma de sanar heridas que el tiempo nunca logra cerrar por completo. Las veteranas de la vida y la guerra, entre ellas Graciela Escudero, compartieron un viaje lleno de emociones, en el que rememoraron las intensas jornadas en el Hospital Militar de Campo de Mayo, donde trabajaron incansablemente para salvar vidas.
Las enfermeras de Malvinas, quienes también enfrentaron enfermedades como tuberculosis y meningitis, pasaron años invisibles ante el reconocimiento público. La tecnología y las redes sociales les dieron la oportunidad de reunirse nuevamente con aquellos soldados a quienes atendieron, y con los que compartieron noches de sufrimiento y miedo. «Nuestro trabajo fue silenciado, pero ahora podemos compartir nuestra historia y el reconocimiento llega tarde, pero llega», expresa Graciela.
El vínculo creado en los pasillos del hospital de Campo de Mayo sigue vivo hoy, un lazo de hermandad forjado en medio del caos y el dolor de la guerra. Entre ellas, se encuentran mujeres como Claudia Bustos, Silvia Herrera, Gladys Itchart, y Lidia Olmos, entre otras, que, a pesar de los años, mantienen su conexión intacta.
Este reencuentro también fue una forma de rendir homenaje a los soldados caídos y a aquellos que sobrevivieron, marcados por una guerra que nunca terminará para ellos. “La guerra no deja ganadores, solo memoria”, afirma Graciela, quien también agradece el apoyo de su familia y la satisfacción de haber hecho lo correcto en aquellos tiempos tan difíciles.
Así, estas 14 enfermeras de Malvinas, al igual que los soldados a quienes atendieron, son parte fundamental de la memoria colectiva de la guerra, un capítulo doloroso que, gracias a ellas, sigue siendo recordado con honor.
