La dirigente Sánchez advirtió que parte de los empleadores no está pagando los incrementos acordados para las trabajadoras de casas particulares. Según explicó, algunos se niegan a abonar las sumas adicionales cuando la empleada ya cobra una hora por encima del valor básico, pese a que los acuerdos entre las partes pueden fijar una remuneración mayor. “Saben defender sus derechos, pero no cumplen con sus obligaciones”, cuestionó.
De acuerdo con el esquema que detalló, en octubre correspondería liquidar un aumento del 1,8% junto con una suma no remunerativa que varía según las horas semanales trabajadas. Para noviembre mencionó un 1,7% más el adicional correspondiente y, para diciembre, un 1,6%. La referente expresó dudas sobre el pago efectivo de esos montos: “No se viene cumpliendo”.
Sánchez puso como ejemplo las sumas que, según indicó, quedaron pendientes de agosto: $8.000 para quienes trabajan menos de 12 horas por semana, $11.500 para quienes cumplen entre 12 y 16 horas y $20.000 para quienes superan las 16. En la liquidación de septiembre, los adicionales serían de $2.000, $2.875 y $5.000, respectivamente. “Son migajas”, afirmó al comparar esos valores con el costo de vida.
La dirigente también alertó sobre la vulnerabilidad de quienes trabajan sin registrar, un grupo que estimó entre el 75% y el 77% del sector. Señaló que en algunos casos se redujeron las horas de trabajo y sostuvo que la falta de controles dificulta hacer valer derechos ya reconocidos por ley.
Por eso, llamó a las trabajadoras a organizarse y conocer qué les corresponde cobrar, además de sus derechos a vacaciones, aguinaldo, feriados y elementos adecuados para realizar las tareas. Relató el caso de una empleada que se retiró de una vivienda al encontrar únicamente lavandina y detergente para limpiar, sin guantes ni utensilios en condiciones. “Tené los elementos necesarios por lo menos”, reclamó.

