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Ramón Carballo, veterano de Malvinas: de suboficial en combate a construir su vida en Río Grande

El veterano de la Guerra de Malvinas, Ramón Antonio Carballo, compartió su historia y su experiencia durante el conflicto de 1982, en el que participó como suboficial del Regimiento de Infantería 1 Patricios.

Oriundo de Corrientes, Carballo fue destinado a esa unidad a fines de 1981 y, con apenas 21 años, fue seleccionado para viajar a las Islas Malvinas. Desde entonces, su rol fue clave en la organización y conducción de un grupo de diez soldados a su cargo.

El traslado hacia el sur se realizó desde Buenos Aires hacia Río Gallegos y, posteriormente, a Puerto Argentino, donde arribó el 14 de abril, semanas antes del inicio de los bombardeos británicos.

Durante ese período, las tropas argentinas se dedicaron a preparar posiciones defensivas en sectores estratégicos como Monte Tumbledown, Dos Hermanas y Sapper Hill, en el marco de la defensa de la capital de las islas.

Como suboficial, Carballo tenía la responsabilidad de entrenar y acompañar a sus soldados en las operaciones. “Un infante tiene la misión de llevar a sus soldados a la guerra y traerlos de vuelta”, recordó.

El 1 de mayo comenzaron los ataques británicos, que marcaron el inicio de los combates. Según relató, las fuerzas enemigas avanzaron desde San Carlos hacia Puerto Argentino, en un desplazamiento que implicó enfrentamientos en distintos puntos del archipiélago.

En los últimos días del conflicto, su unidad fue enviada a reforzar posiciones donde la situación era más crítica, cubriendo sectores que quedaban sin efectivos o con escasez de recursos.

Tras la rendición argentina el 14 de junio, Carballo y sus compañeros recibieron la orden de entregar sus armas y quedaron bajo control de tropas británicas. Permanecieron varios días a la intemperie antes de ser trasladados como prisioneros de guerra en el buque Norland hacia Puerto Madryn.

De regreso en el país, pudo reencontrarse con su familia, que no había tenido noticias suyas durante el conflicto.

Años después, dejó la carrera militar y en 1986 se radicó en Río Grande, donde formó su familia y comenzó una nueva etapa de vida.

Actualmente, a más de cuatro décadas de la guerra, continúa participando en actividades vinculadas a la memoria de Malvinas y destaca el acompañamiento de la comunidad fueguina hacia los veteranos.

“Recordar a los compañeros que quedaron es lo más importante”, expresó.

De esta manera, su testimonio se suma a los relatos que mantienen viva la memoria de la guerra y el reconocimiento a quienes participaron en defensa de la soberanía argentina.

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