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Preocupación por las demoras en la guardia del Hospital Río Grande: explicaciones y nuevas medidas

Ante los reiterados reclamos por los tiempos de espera en la guardia del Hospital Regional Río Grande, la directora del nosocomio, Viviana Müller, ofreció detalles sobre el funcionamiento del sistema de atención y los desafíos que enfrenta el personal médico.

Uno de los puntos clave que explicó Müller es el sistema de triage, el cual permite clasificar a los pacientes según la gravedad de su condición, utilizando una escala de colores: rojo, naranja, amarillo y verde. Quienes reciben un código verde —es decir, casos no urgentes— pueden llegar a esperar hasta cuatro horas, dependiendo de la demanda del momento. “Esto no depende de la apreciación del enfermero, sino que hay un protocolo que se sigue con parámetros concretos, como los signos vitales y síntomas que presenta la persona”, aclaró la directora.

Además, remarcó que los casos considerados graves —códigos rojos— ingresan de forma directa, sin pasar por triage, ya que requieren atención inmediata. “No podemos permitir que alguien con un infarto, por ejemplo, espere por orden de llegada”, subrayó.

Para intentar descongestionar la guardia, desde hace aproximadamente un año se habilitó un consultorio de atención espontánea en el sector de consultorios externos. Está destinado a quienes presenten dolencias leves y funciona de lunes a viernes, de 8 a 14 horas. “Las personas que no presentan una urgencia pueden ingresar por la entrada principal, acercarse al sector de turnos y ser atendidas allí por una médica clínica”, detalló.

En relación a los tiempos de espera, Müller fue clara al mencionar que hay muchos factores que los determinan, desde la cantidad de pacientes que concurren a la guardia hasta la disponibilidad de profesionales. En promedio, hay tres médicos de guardia cubriendo turnos de 12 y 24 horas, y en ocasiones se suma un cuarto profesional o la jefa del servicio como apoyo. “El personal médico también es humano y necesita estar descansado para brindar una buena atención”, sostuvo.

Sobre las críticas recibidas por parte de algunos pacientes que sienten que su dolor no es comprendido por el personal, Müller fue enfática: “El dolor es una experiencia subjetiva. Lo que es muy doloroso para una persona, puede no serlo para otra. Por eso es importante tener un sistema que permita evaluar objetivamente cada caso”.

Finalmente, reconoció que la escasez de personal y recursos sigue siendo una limitación importante para el hospital, especialmente frente al crecimiento de la demanda. “Nos gustaría poder atender a todos al instante, pero lamentablemente no contamos con los recursos humanos ni con el espacio físico suficiente”, lamentó, aunque aseguró que se trabaja continuamente para mejorar la calidad del servicio y evitar que situaciones graves pasen desapercibidas.

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