Preocupación en Río Grande: comerciantes duermen en sus locales tras una seguidilla de robos

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La reiteración de robos contra locales de Río Grande comenzó a modificar la rutina de algunos comerciantes, quienes decidieron permanecer durante la madrugada dentro de sus negocios para evitar nuevos ataques. El caso más alarmante corresponde a un establecimiento que fue blanco de tres hechos delictivos en apenas una semana.

Luego de sufrir importantes pérdidas, daños en vidrios y puertas, además del robo de mercadería, el propietario optó por dormir en el comercio y recorrer personalmente los alrededores durante la noche. Mientras gestiona la instalación de rejas y otras medidas de protección, asumió una tarea de vigilancia que considera que no debería recaer sobre él.

La preocupación se intensificó durante la madrugada del sábado 5 de septiembre, cuando se registraron al menos dos nuevos episodios en diferentes barrios. Uno ocurrió cerca de las 5 en Good Chicken, ubicado en Pellegrini 917, Chacra II, donde los responsables forzaron el acceso y se llevaron bebidas alcohólicas. La intervención policial permitió aprehender a dos personas presuntamente vinculadas con el hecho.

Dos horas más tarde fue denunciado otro ataque en un multirrubro situado sobre Paso de los Andes al 3500. Según la información conocida, dos personas habrían violentado la puerta del establecimiento y sustraído bebidas alcohólicas. La Policía realizó un operativo y posteriormente localizó a dos sospechosos.

Aunque en ambos casos hubo aprehensiones, comerciantes y vecinos sostienen que la respuesta no puede limitarse a actuar una vez consumado el delito. Por ese motivo, reclaman una mayor presencia policial preventiva y patrullajes permanentes, especialmente durante las horas de la madrugada.

La inseguridad llevó a propietarios de distintos negocios a reforzar cerraduras, revisar cámaras, instalar rejas y permanecer por las noches dentro de sus establecimientos. En la misma zona donde ocurrió uno de los ataques, otro comerciante también habría comenzado a quedarse durante la madrugada para proteger su fuente de trabajo.

La sucesión de hechos deja una imagen preocupante en Río Grande: comerciantes que, después de cumplir extensas jornadas laborales, no regresan a sus hogares y terminan convirtiéndose en custodios de aquello que construyeron durante años. El temor ya no se concentra únicamente en las pérdidas materiales, sino también en la incertidumbre de no saber en qué condiciones encontrarán sus locales al comenzar un nuevo día.