Preocupación en el sector textil fueguino: caída del consumo, recortes y posible judicialización
La industria textil de Tierra del Fuego atraviesa un momento crítico. Así lo expresó Alberto Garófalo, presidente de la Cámara Fueguina de la Industria (CAFIN), quien alertó sobre el complejo panorama que enfrentan las empresas del sector, afectadas por la pérdida de beneficios, el freno del consumo interno y la apertura de importaciones.
Una de las situaciones más preocupantes, según indicó Garófalo, es la pérdida de más de 500 puestos laborales en el último tiempo. “Las fábricas están operando con una enorme incertidumbre y muchas apenas pueden sostener su actividad. Aun así, la intención es evitar despidos y seguir en pie”, remarcó.
El dirigente industrial también hizo foco en los efectos del Decreto 594, al que calificó como una traba adicional para la producción. A su criterio, la interpretación restrictiva del mismo está generando obstáculos que podrían obligar a las empresas a recurrir a la vía judicial, mediante amparos, para poder seguir operando con normalidad.
Uno de los principales problemas es la aplicación de un cupo en pesos no actualizable, que según Garófalo vuelve inviable el régimen actual. “Este año los beneficios alcanzan, con suerte, para poco más de un mes de trabajo. Esto pone en riesgo la continuidad de muchas firmas, que además deben enfrentar liquidaciones impugnadas por parte de la Aduana. Si esas cauciones no se reconocen, las consecuencias económicas serían devastadoras”, advirtió.
Garófalo también subrayó el efecto negativo de las importaciones, aunque aclaró que el problema de fondo está en la fuerte caída del poder adquisitivo: “Ni siquiera los productos importados están logrando ventas altas. El consumo general está en picada y eso impacta de lleno en toda la industria nacional”.
Sobre este punto, cuestionó las plataformas digitales que permiten importar productos de baja calidad a precios muy bajos: “Francia, por ejemplo, ya implementó un impuesto por prenda a este tipo de artículos. Tarde o temprano, el consumidor se dará cuenta de que lo barato termina saliendo caro”.
La suspensión temporal de actividades en Fabrisur hasta el 24 de septiembre fue otro ejemplo mencionado, vinculado directamente al exceso de stock acumulado por la falta de demanda. “No se puede seguir fabricando sin vender. Eso sería una bomba de tiempo a nivel financiero”, expresó.
Por otra parte, criticó la ausencia de diálogo con el Gobierno nacional. Si bien CAFIN ha elevado reiterados pedidos, aseguró que no han obtenido respuestas. “La situación es grave, no solo para Tierra del Fuego, sino para toda la industria textil del país. Necesitamos que se escuche al sector antes de que sea tarde”, reclamó.
En cuanto a las posibles soluciones, Garófalo consideró fundamental avanzar en una reducción de la carga fiscal y mejorar el poder adquisitivo de la población: “La producción necesita condiciones para competir. Sin una baja de impuestos y una recuperación salarial, no habrá reactivación del consumo”.
Finalmente, mencionó el crecimiento del sistema courier, que permite compras directas del exterior, como una amenaza adicional. Si bien reconoció que hay empresas locales que podrían sumarse a esta modalidad, alertó que estas operaciones no tributan IVA ni aportan al FAMP, lo cual afectará el financiamiento de futuros proyectos industriales.
“El Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva fueguina es clave para el desarrollo. Proyectos de firmas como BGH, Mirgor, Newsan y otras dependen de su continuidad. Necesitamos certezas para avanzar”, concluyó.
