La extensa negociación entre la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y Mirgor terminó sin un acuerdo formal, pese a que durante las últimas semanas se habían logrado acercar posiciones sobre diferentes aspectos laborales, productivos y gremiales. La conciliación voluntaria venció el viernes 25 de septiembre sin que el documento elaborado durante las conversaciones llegara a ser firmado.
El conflicto había ingresado en una etapa de negociación formal a comienzos de agosto. Desde el 10 de ese mes y hasta el 7 de septiembre estuvo vigente una conciliación obligatoria dispuesta por el Gobierno. Una vez concluido ese período, las partes decidieron mantener abierto el canal de conversaciones y desde el 9 de septiembre continuaron bajo un esquema voluntario.
Durante esa segunda etapa aparecieron avances sobre diferentes puntos. Entre ellos se encontraba el premio anual para los trabajadores, para el cual se habían discutido montos y condiciones teniendo en cuenta la situación de la empresa.
La negociación también alcanzó aspectos relacionados con el funcionamiento de las plantas. Uno de los objetivos era garantizar la continuidad de los programas de producción destinados al sector automotriz y establecer mecanismos para resolver las diferencias sin generar interrupciones o demoras en las líneas.
Otro de los temas abordados fueron las asambleas de trabajadores. La propuesta contemplaba una coordinación entre las diferentes empresas del grupo, con comunicación previa y realización simultánea, buscando evitar que las reuniones gremiales provocaran paralizaciones consecutivas en distintas plantas.
El punto más complejo apareció alrededor de la representación sindical. Durante las conversaciones se analizó avanzar hacia una comisión interna unificada y modificar la organización de los delegados dentro de los establecimientos.
De acuerdo con la información difundida sobre la negociación, el esquema contemplaba que parte de los representantes gremiales retomara tareas en las líneas de producción durante su jornada laboral. Precisamente este aspecto habría generado diferencias dentro de la representación de los trabajadores y terminó convirtiéndose en uno de los obstáculos para formalizar el entendimiento.
Así, aunque existían coincidencias sobre diferentes puntos, el documento quedó sin las firmas necesarias. El vencimiento de la conciliación voluntaria el pasado viernes cerró la instancia que ambas partes habían establecido para continuar negociando después de finalizar el período obligatorio.
El escenario queda ahora abierto tras más de un mes de conversaciones. La falta de firma implica que los puntos trabajados durante la conciliación no quedaron formalizados mediante el acuerdo que se venía negociando.

