Precios, costos y pocas ventas: los desafíos de producir carne en Tierra del Fuego

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El productor porcino Daniel Parum advirtió sobre las dificultades que enfrenta la comercialización de carne local en Tierra del Fuego. La diferencia de precios con los productos que llegan del continente, los costos de producción y las limitaciones del mercado condicionan las posibilidades de crecimiento. Aseguró que en Río Grande resulta más difícil vender que en Ushuaia.

Producir más no siempre significa vender más. Esa es una de las principales dificultades que atraviesa actualmente la actividad porcina en Tierra del Fuego, donde los costos para sostener la producción conviven con un mercado que no siempre puede absorber mayores volúmenes de mercadería.

Daniel Parum, propietario de Granja Porcina, describió las condiciones comerciales que enfrenta su emprendimiento, ubicado en la zona de Yeguín, y reconoció que la situación económica obliga a evaluar cuidadosamente cada decisión relacionada con la producción y las ventas.

Actualmente, el establecimiento produce aproximadamente 15.000 kilos de carne por mes y cuenta con dos carnicerías en Río Grande. Sin embargo, el productor explicó que aumentar ese volumen no resulta conveniente si previamente no existe una demanda que permita comercializar la mercadería.

“Si saco 300 capones por mes, no tengo mercado donde venderlos”

Parum explicó que sus carnicerías comercializan mensualmente entre 170 y 200 capones, una cantidad que responde a las posibilidades actuales de venta.

“Si yo saco 300 capones por mes, no tengo hoy mercado a donde poder venderlos”, señaló, dejando en evidencia una de las principales limitaciones para ampliar la actividad.

El productor remarcó que la producción porcina requiere planificación anticipada, ya que desde el proceso reproductivo hasta que el animal llega a la comercialización transcurre aproximadamente un año.

“Es un año invirtiendo, gastando, cuidando, que no lo puedo hacer por las dudas”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que cualquier incremento de la producción debe estar acompañado por compradores concretos, porque de lo contrario se corre el riesgo de afrontar mayores gastos sin tener garantizada la venta.

La carne que llega del continente puede costar casi la mitad

Otro de los aspectos que destacó Parum es la diferencia de precios entre la producción fueguina y determinados cortes de cerdo que ingresan desde otras provincias.

Como ejemplo, mencionó que en supermercados puede encontrarse bondiola proveniente del continente a aproximadamente 7.000 pesos el kilo, mientras que el mismo corte de producción local ronda entre 13.000 y 14.000 pesos.

La diferencia representa una dificultad para competir en un mercado donde el precio tiene un peso importante al momento de decidir una compra.

Lejos de cuestionar a quienes eligen productos más económicos, el productor reconoció que muchas familias deben ajustar sus consumos a sus posibilidades.

“Hay gente que tiene la necesidad de consumir proteína y no puede pagar 13 y está la posibilidad que pague 7. O sea que para mí también está bien”, expresó.

Sus declaraciones reflejan una realidad que atraviesa al comercio: aunque exista una oferta de productos elaborados en la provincia, el poder adquisitivo de los consumidores termina condicionando la demanda.

“Hoy en Río Grande es medio más difícil”

La situación también presenta diferencias entre las dos principales ciudades fueguinas. Según Parum, Ushuaia ofrece mayores oportunidades comerciales para la carne porcina local, especialmente por la presencia de hoteles, restaurantes y establecimientos gastronómicos vinculados con el turismo.

Actualmente, Granja Porcina abastece a distintos emprendimientos gastronómicos de la capital provincial, donde algunos establecimientos incorporaron cortes de cerdo fueguino a sus propuestas.

En Río Grande, en cambio, el productor reconoció que todavía resulta complicado ampliar la comercialización dentro del sector gastronómico.

“Hoy en Río Grande es medio más difícil. En Ushuaia creo que sería mucho mejor”, manifestó.

También explicó que para sostener la venta a restaurantes es necesario encontrar establecimientos con una demanda suficiente y clientes dispuestos a pagar por determinados productos.

La diferencia entre ambos mercados representa un desafío adicional para quienes producen en la zona norte de la provincia y buscan ampliar sus canales de comercialización.

Los costos de producir en Tierra del Fuego

A las dificultades comerciales se suman los gastos propios de desarrollar una actividad ganadera en una región con condiciones climáticas exigentes y alejada de los principales centros proveedores.

Parum detalló que su establecimiento consume aproximadamente 70.000 kilos de alimento balanceado mensuales, que deben trasladarse desde Bahía Blanca hasta Tierra del Fuego.

Actualmente trabaja con tres proveedores y alterna las compras según los precios, las cantidades disponibles y las condiciones de pago.

El productor reconoció que esta búsqueda de alternativas responde a la necesidad de controlar los gastos en un contexto económico complejo.

Además del transporte, la producción requiere calefacción, iluminación y otras condiciones especiales durante los meses de invierno. Según explicó, las bajas temperaturas afectan el rendimiento de los animales, que necesitan consumir más alimento para alcanzar el peso adecuado.

También mencionó los costos derivados de los controles sanitarios exigidos para mantener la actividad, algunos de los cuales requieren la participación de profesionales y laboratorios del continente.

La producción local busca sostenerse en un mercado condicionado por los precios

Pese a las dificultades, Granja Porcina mantiene su actividad comercial, abastece sus dos locales de Río Grande y distribuye productos a establecimientos de Ushuaia.

Parum señaló que actualmente trabajan entre 12 y 14 personas en el emprendimiento y destacó la importancia de que la actividad genere movimiento económico dentro de la provincia.

“Uno de los lemas que tenemos es que usted con su compra colabora con un productor local”, expresó.

En esa línea, explicó que procuran adquirir insumos y contratar servicios dentro de Tierra del Fuego para que parte de los ingresos obtenidos permanezca en la economía provincial.

Sin embargo, dejó en claro que las posibilidades de expansión no dependen exclusivamente de la capacidad de producir, sino también de encontrar compradores y sostener precios que permitan cubrir los costos.

El panorama que describió expone uno de los desafíos de la producción fueguina: competir con mercadería proveniente del continente, afrontar mayores gastos operativos y encontrar un mercado con capacidad de consumo suficiente para sostener el crecimiento.