La desaceleración de la inflación no logró traducirse en una mejora equivalente en la economía cotidiana de los hogares. El mayor peso de los servicios, las tarifas, el transporte y la salud sobre los ingresos explica por qué una amplia mayoría de los trabajadores asegura que el salario se termina antes de finalizar el mes.
Un informe de Paramétricas Consultores señaló que, si se toma como referencia la evolución general de los precios, el salario real habría acumulado una mejora del 3,2% desde noviembre de 2023. Sin embargo, el resultado cambia cuando se descuentan aquellos gastos que las familias deben afrontar obligatoriamente todos los meses.
Según la consultora, el denominado ingreso disponible —el dinero que queda después de pagar vivienda, electricidad, gas, transporte, salud y comunicaciones— retrocedió un 10,8% durante ese mismo período. La razón es que esos servicios aumentaron por encima del promedio general de precios y pasaron de representar alrededor del 45% de los ingresos familiares a absorber casi el 56%.
Ese escenario también aparece reflejado en el último Monitor de Opinión Pública elaborado por Zentrix. El relevamiento indicó que el 86,6% de los consultados considera que actualmente un solo empleo no resulta suficiente para cubrir todos los gastos mensuales, mientras que el 87,4% sostiene que su salario continúa perdiendo capacidad de compra.
La falta de margen económico también incrementó el recurso al endeudamiento. El estudio reveló que el 61,9% de las personas consultadas tomó algún tipo de deuda durante los últimos seis meses y que, en más de la mitad de esos casos, el dinero fue utilizado para afrontar alimentos, servicios y otros gastos básicos.
Otro dato que refleja las dificultades económicas es el momento del mes en que se agotan los ingresos: dos de cada tres encuestados aseguraron quedarse sin salario antes o alrededor del día 20. Solamente el 9,3% manifestó conseguir terminar el mes con posibilidades de ahorrar.
La situación aparece todavía más marcada entre los jóvenes. Dentro del segmento de 18 a 39 años, el 85,5% afirmó quedarse sin ingresos antes del día 20, mientras que entre las personas de 40 a 59 años ese porcentaje se ubicó en el 60,6%.
Los datos muestran así que una inflación más baja no necesariamente significa una recuperación inmediata del poder adquisitivo. Mientras los gastos considerados esenciales continúen ocupando una proporción creciente del presupuesto familiar, la disponibilidad de dinero para alimentos, indumentaria, recreación, ahorro y otros consumos seguirá condicionada.

