Padre denuncia impedimento de contacto con sus hijas tras una denuncia que considera infundada
Carlos Alderete, vecino de Río Grande, hizo pública su situación en medios locales luego de más de dos meses sin poder ver a sus hijas, como consecuencia de una medida judicial impuesta a partir de una denuncia por presunto maltrato. El padre asegura que la acusación es falsa y que no ha tenido oportunidad de defenderse legalmente.
Según su testimonio, todo comenzó luego de iniciar una nueva relación sentimental. Poco después, recibió una notificación judicial que le prohibía acercarse a sus hijas y al jardín donde ellas concurren. La medida fue dictada por la jueza de Minoridad y Familia, María del Carmen Montero, a quien Alderete acusa de actuar de forma parcial y sin fundamentos.
“La jueza dictó la prohibición sin escuchar mi versión ni permitirme presentar pruebas”, afirmó Alderete, quien también dijo haber intentado revincularse legalmente con sus hijas en dos oportunidades, sin éxito. “Presentamos recursos y apelaciones, pero hasta ahora no nos responden nada”, agregó visiblemente angustiado.
Además, relató que antes del conflicto mantenía un acuerdo de crianza con su expareja basado en una tenencia compartida semanal. Según explicó, fue su hija menor quien le advirtió que la madre no permitiría más visitas debido a su nueva pareja. Poco después, recibió la orden judicial que lo dejó completamente alejado de sus hijas.
Alderete también denunció haber presentado acusaciones por prevaricato contra la magistrada, tanto ante la Fiscalía como ante el Superior Tribunal de Justicia, sin obtener respuesta hasta el momento. “Parece que nadie controla a los jueces. Es muy frustrante”, expresó.
“La situación me supera, pero no voy a abandonar la lucha. Mis hijas tienen derecho a estar conmigo y yo tengo derecho a ejercer mi paternidad”, expresó. En ese sentido, aseguró que seguirá insistiendo todos los días hasta que se le permita reencontrarse con ellas.
Finalmente, hizo un llamado a la reflexión sobre cómo el sistema judicial trata las denuncias en el ámbito familiar: “No estoy en contra de que se proteja a las víctimas reales, pero también hay que cuidar que no se vulneren los derechos de quienes somos falsamente acusados. Necesito que me escuchen”.
