Obrero despedido reclama su indemnización y recorre a dedo la ruta entre Tolhuin y Río Grande
Doroteo, un trabajador de 43 años oriundo de Formosa y radicado en Tolhuin, atraviesa una difícil situación desde que fue despedido el 10 de junio por una empresa constructora vinculada a obras públicas. A más de un mes del despido, sigue sin recibir la liquidación final ni el pago de dos quincenas adeudadas, una suma que rondaría los cinco millones de pesos.
En busca de respuestas y sin recursos para afrontar un pasaje, realiza viajes casi diarios a dedo hasta Río Grande con la esperanza de encontrar a algún representante de la firma que le dé una solución.
“Hoy volví a Río Grande sin un peso, otra vez haciendo dedo. No tengo para el transporte y todavía no hay nadie que se haga cargo del pago”, expresó con frustración. Según relató, además de sus tareas como sereno y operario en obras de asfaltado, la empresa llegó incluso a utilizar su domicilio para almacenar maquinaria pesada, sin ofrecerle compensación alguna.
Pese a sus intentos de comunicarse con responsables de la constructora, asegura que no ha obtenido ninguna respuesta concreta. “Hablé con el encargado, pero nadie se hace cargo. Estoy solo frente a esta situación”, lamentó.
Frente a la falta de respuestas, Doroteo adelantó que iniciará acciones legales para exigir lo que le corresponde: “Ya pasó más de un mes, voy a contratar un abogado porque esto no puede seguir así”.
El caso de Doroteo pone de manifiesto la vulnerabilidad en la que pueden quedar los trabajadores tras un despido sin indemnización, especialmente en contextos donde el acceso a la justicia y al transporte es limitado.
