Nicolás convirtió una tragedia en un desafío: construye un motorhome adaptado para recorrer la Argentina

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Hace casi dos décadas, un accidente en el mar cambió para siempre su vida. Hoy, Nicolás Stupenengo trabaja, juega en la Selección Argentina de rugby en silla de ruedas y avanza con un proyecto que resume su manera de enfrentar los obstáculos: transformar un colectivo en una casa rodante accesible.

Hay accidentes que dividen una vida en un antes y un después. Para Nicolás Stupenengo, ese momento ocurrió el 31 de diciembre de 2006, durante unas vacaciones en Puerto Pirámides.

Tenía 33 años cuando se arrojó al mar desde una zona cercana a los arrecifes. El impacto contra el fondo provocó una grave lesión medular y dejó como consecuencia una cuadriplejia. A partir de entonces comenzó un proceso de rehabilitación y adaptación que modificaría por completo su vida cotidiana.

Casi 20 años después, aquella historia está muy lejos de terminar. Nicolás construyó una nueva rutina, desarrolló una carrera laboral, formó parte de la Selección Argentina de rugby en silla de ruedas durante 18 años y encontró en el deporte una herramienta fundamental para recuperar autonomía y proyectar nuevos objetivos.

Ahora tiene otro desafío entre manos: convertir un colectivo en un motorhome completamente adaptado y utilizarlo para recorrer el país.

Cuando el deporte abrió una puerta

Uno de los momentos decisivos de su recuperación llegó aproximadamente un año después del accidente, cuando comenzó a practicar rugby en silla de ruedas.

El contacto con otros deportistas con lesiones similares le permitió descubrir una realidad que hasta entonces no había imaginado. Personas que trabajaban, estudiaban, manejaban sus propias vidas y desarrollaban proyectos personales pese a sus discapacidades.

Ese encuentro tuvo un impacto mucho más profundo que el estrictamente deportivo.

Para Nicolás, ver a otros desenvolverse de manera independiente significó comprender que su futuro no tenía por qué quedar limitado a las consecuencias del accidente.

Desde entonces, además de competir, comenzó a asumir otro papel: transmitir a quienes atraviesan situaciones similares la posibilidad de construir una vida con autonomía.

Una historia que también llegó al escenario

Su vínculo con el teatro y el cine también permaneció presente. Nicolás trabajó como asistente de dirección y llevó su experiencia personal a los escenarios con “Nicolás Anda”, un monólogo realizado entre 2021 y 2022 junto a un director teatral.

En la obra compartió distintas experiencias relacionadas con su vida después del accidente y estuvo acompañado por Sofía, su perra.

La exposición pública de su historia se convirtió así en otra manera de hablar sobre discapacidad, independencia y las barreras que muchas veces aparecen no solamente en el entorno físico, sino también en la mirada de los demás.

De un colectivo a una casa sobre ruedas

El proyecto que actualmente concentra buena parte de sus esfuerzos nació de una idea que Nicolás tenía desde hacía años: viajar.

Mientras buscaba alternativas, conoció el concepto de “bus conversion”, utilizado para describir la transformación de grandes colectivos en viviendas rodantes.

La propuesta le resultó especialmente atractiva por el espacio disponible. A diferencia de muchos motorhomes convencionales, un colectivo permite diseñar ambientes amplios y distribuirlos de acuerdo con las necesidades específicas de una persona que utiliza silla de ruedas.

Finalmente consiguió un vehículo en Argentina y comenzó la transformación.

El proyecto implica mucho más que colocar una rampa. El diseño debe contemplar la movilidad de Nicolás dentro del vehículo, los controles necesarios para que pueda conducir, la distribución del mobiliario y todos los elementos que permitan realizar un viaje prolongado con seguridad y autonomía.

Por eso, el proceso demanda tiempo, planificación y recursos.

El sueño de poner primera y salir a la ruta

El objetivo inmediato es completar la adaptación del motorhome. Una vez terminado, Nicolás quiere comenzar a recorrer distintos lugares de Argentina.

Pero su mirada va todavía más lejos.

El proyecto contempla, si las condiciones lo permiten, dar la vuelta al país y posteriormente cruzar las fronteras para continuar viajando por otros lugares del mundo.

La intención no es solamente turística. El viaje también representa una forma concreta de demostrar que la discapacidad no elimina la posibilidad de tener proyectos, asumir riesgos, viajar y construir independencia.

“Una persona con cuadriplejia puede”, es, en definitiva, la idea que atraviesa su historia.

Para concretar el proyecto, Nicolás continúa buscando recursos y recibe colaboraciones a través de su cuenta de Instagram @rollingrengo.

Una vida que se reconstruye todos los días

Detrás del colectivo, del rugby y de los viajes existe otra parte de la historia que Nicolás también considera importante contar: la discapacidad implica enfrentar dificultades cotidianas que muchas veces son invisibles para quienes no las viven.

La adaptación de una vivienda, la organización de asistentes, los tratamientos, los traslados y las barreras del entorno forman parte de una realidad que requiere esfuerzo permanente.

Por eso, su mensaje no pretende presentar una vida sin obstáculos. Todo lo contrario.

Su recorrido muestra que la autonomía no aparece de un día para otro y que cada logro puede demandar planificación, ayuda y perseverancia.

Aquel joven que en 2006 sufrió un accidente que cambió radicalmente su vida hoy tiene un nuevo horizonte.

Un colectivo que se transforma en casa, una silla de ruedas que no detiene el movimiento y una ruta todavía por descubrir. Para Nicolás, el próximo destino no está marcado en un mapa: está esperando en el camino.