Mirgor concretó 30 despidos y la negociación con la UOM dejó nuevas condiciones laborales en discusión

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La continuidad laboral de los operarios del Grupo Mirgor en Río Grande quedó nuevamente en el centro del conflicto tras concretarse 30 despidos al finalizar una instancia de negociación con la Unión Obrera Metalúrgica. El proceso también incluyó un acuerdo con disposiciones sobre suspensiones, premios económicos y funcionamiento de la representación sindical.

El interrogante para quienes permanecen en las plantas es qué garantías tendrán frente a nuevas dificultades productivas. La documentación disponible contempla suspensiones de hasta 15 días por mes para cada trabajador, con una compensación equivalente al 75% del salario neto diario de referencia durante las jornadas sin actividad.

Ese mecanismo está previsto para situaciones como falta de insumos, acumulación de mercadería o problemas de producción. Aunque se plantea como una herramienta para preservar puestos, su eventual utilización implicaría una disminución de los ingresos correspondientes a los días suspendidos.

Las desvinculaciones se produjeron después de que venciera el plazo acordado a fines de septiembre para frenar temporalmente los despidos y sostener las conversaciones. La decisión de cesantear a los 30 operarios corresponde a Mirgor, mientras que el resultado del diálogo abre una discusión sobre los compromisos aceptados por el gremio y la protección conseguida para el personal.

Entre los puntos negociados aparece un premio anual de referencia de $3.300.000. Al descontar $180.000 por adelantos anteriores, el importe previsto queda en $3.120.000, con una distribución del 90% en dinero y el 10% en productos de la empresa. Sin embargo, su cobro está sujeto a parámetros de eficiencia, presentismo y productividad, por lo que no constituye una suma completa asegurada para todos los trabajadores.

El denominado Acuerdo Marco de Competitividad, Sustentabilidad Productiva y Protección del Empleo también establece pautas para las asambleas. Según el texto disponible, deberán informarse con 24 horas de anticipación y, como criterio general, se prevé una reunión mensual, con una duración máxima de 20 minutos cuando se realice dentro de la jornada laboral.

La documentación incluye posibles consecuencias disciplinarias por incumplimientos, encuadradas en la legislación vigente. Estas cláusulas adquieren relevancia porque las asambleas fueron una de las principales herramientas utilizadas por los operarios durante el conflicto. De todos modos, no puede darse por hecho que la totalidad de esas disposiciones ya se encuentre en aplicación: su alcance depende de los acuerdos finalmente firmados y de su situación ante la autoridad laboral.

Otro cambio previsto afecta la organización gremial dentro del grupo. Se contempla una comisión interna única con dos representantes por cada una de las cuatro empresas, mientras que los demás delegados deberán desarrollar sus tareas habituales durante el horario de trabajo. La definición plantea preguntas sobre la capacidad de intervención sindical en cada establecimiento.

Durante el año también se registraron desvinculaciones individuales acordadas por delegados. Esos antecedentes forman parte del debate sobre la representación de los trabajadores, aunque la información disponible no permite vincular esas salidas con pagos extraordinarios a cambio de aceptar acuerdos colectivos.

La conducción de la UOM Río Grande, encabezada por Oscar Martínez, queda así ante la necesidad de precisar qué alcance tienen las condiciones negociadas. El conflicto había atravesado una etapa crítica en agosto, cuando alrededor de 300 telegramas de despido fueron posteriormente retrotraídos. En septiembre reaparecieron las advertencias de cesantías y, al concluir la nueva instancia de diálogo, se concretaron las 30 bajas.

En un escenario de dificultades para la industria fueguina, el balance de la negociación combina despidos efectivos con cláusulas que pueden modificar los ingresos y la actividad sindical. Para los operarios que siguen en las fábricas, las respuestas pendientes pasan por conocer cómo se aplicarán esas condiciones y qué compromisos concretos existen para sostener el empleo.