El presidente Javier Milei busca sostener la iniciativa política apoyándose en los indicadores que muestran señales de recuperación económica, aunque el Gobierno continúa atravesado por fuertes tensiones internas y distintos frentes de conflicto dentro del oficialismo.

En la Casa Rosada destacan la desaceleración de la inflación, algunos indicadores de repunte en la actividad económica y las proyecciones de recuperación del consumo como señales positivas para la gestión. Según distintos análisis oficiales y privados, el Gobierno considera que esos datos representan un alivio luego de meses marcados por el ajuste y la caída de la actividad.
Sin embargo, el escenario político continúa mostrando signos de desgaste dentro de La Libertad Avanza, donde persisten disputas internas entre distintos sectores del oficialismo y crecientes diferencias en la toma de decisiones.
En las últimas semanas quedaron expuestas tensiones entre dirigentes cercanos a Karina Milei y el asesor presidencial Santiago Caputo, además de cuestionamientos internos vinculados al armado político y la estrategia electoral del Gobierno.
Mientras tanto, el Presidente intenta sostener centralidad política apoyándose en la narrativa económica y en la expectativa de una mejora gradual de los indicadores sociales y de consumo.
El oficialismo considera que la estabilización macroeconómica puede convertirse en el principal activo político de cara a los próximos meses, aunque distintos sectores advierten que la interna libertaria y los conflictos de gestión podrían erosionar parte de ese capital político si continúan profundizándose.
En paralelo, el Gobierno también enfrenta discusiones legislativas, tensiones con aliados parlamentarios y cuestionamientos de la oposición, en un contexto donde la gobernabilidad sigue dependiendo de acuerdos políticos fragmentados y negociaciones permanentes.

