Política

Milei eligió no viajar a Nueva York para la final del Mundial y evitó quedar en el centro de la escena

El Presidente decidió seguir el partido desde Argentina para mantener un perfil bajo y alejarse de cualquier polémica vinculada al resultado deportivo. Mientras tanto, el Gobierno busca capitalizar los últimos datos económicos positivos y sostener sus expectativas electorales.

Javier Milei decidió no viajar a Nueva York para presenciar la final del Mundial, pese a que en el estadio estaba prevista la presencia de figuras internacionales como Donald Trump y Pedro Sánchez. Desde su entorno explicaron que el Presidente prefirió evitar una exposición innecesaria ante un eventual resultado negativo de la Selección.

La decisión también estuvo atravesada por un elemento muy argentino: la superstición futbolera. La posibilidad de ser señalado como “mufa” parece absurda desde afuera, pero en un país donde el fútbol ocupa un lugar central, ese tipo de asociaciones todavía tienen peso. Incluso trascendió que Milei mantendría la cábala de usar la campera de YPF con la que acompañó algunos partidos anteriores.

La última vez que un presidente argentino asistió a un partido de un Mundial fue en Italia 1990, cuando Carlos Menem estuvo presente en el debut ante Camerún. Aquella derrota quedó marcada por la lesión de Nery Pumpido, las faltas sobre Claudio Caniggia y la imagen del mandatario en el palco. Desde entonces, ningún jefe de Estado argentino volvió a presenciar un encuentro mundialista.

Milei optó por acompañar a la Selección a través de sus redes sociales y evitó participar de los festejos oficiales. Incluso puso a disposición la Casa Rosada para una eventual celebración, pero aclaró que no estaría presente, en una estrategia destinada a evitar críticas por una utilización política del logro deportivo, como ocurrió con Alberto Fernández tras el Mundial de Qatar 2022.

En paralelo, el Gobierno busca aprovechar el contexto favorable de los últimos indicadores económicos. La inflación de junio fue del 1,9%, el tercer mes consecutivo de desaceleración y la primera vez en el año que se ubicó por debajo del 2%. Desde consultoras privadas advierten que la estabilización continúa, aunque el desafío será sostener la tendencia y romper la inercia inflacionaria.

El dólar también permanece bajo observación. Luego de la suba registrada en junio, el mercado mostró una mayor oferta de divisas por la liquidación del agro y el ingreso de dólares mediante colocaciones empresariales. El Banco Central acumuló compras importantes de reservas, aunque se espera que el ritmo pueda moderarse en los próximos meses.

Las proyecciones económicas apuntan a un crecimiento cercano al 3% para 2026, impulsado principalmente por energía, minería y agro. Otros sectores, como construcción y comercio, comenzaron a mostrar señales de recuperación, mientras que la industria mantiene una evolución dispar.

En el plano político, la imagen del Gobierno mostró una leve mejora y el mercado mantiene expectativas positivas sobre la continuidad de Milei. Sin embargo, con niveles de aprobación cercanos al 40%, el oficialismo todavía necesita consolidar la recuperación económica y mejorar el salario real para llegar fortalecido a las próximas elecciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *