Milagros Cárcamo se graduó en la UTN Río Grande y su historia se convierte en un mensaje de superación
Milagros Cárcamo egresó de la Facultad Regional Tierra del Fuego de la UTN como técnica universitaria en Programación, tras completar su recorrido académico en una carrera que, según contó, estuvo marcada por el esfuerzo, la constancia y el deseo de superación.

Su historia busca trascender lo personal para convertirse en un mensaje de aliento para otras personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que aspiran a acceder a la educación superior, demostrando que una condición como el Asperger no impide estudiar, formarse y alcanzar objetivos profesionales.
Con 26 años, Milagros logró finalizar la Tecnicatura Universitaria en Programación y ya proyecta continuar su formación en el área tecnológica, con la expectativa de insertarse laboralmente en el sector.
En diálogo con Prensa Universitaria, explicó que su elección estuvo vinculada a su interés por el desarrollo de software y la tecnología. “Estamos en una era tecnológica, donde todo pasa por la tecnología, las computadoras y la inteligencia artificial. Me llamó mucho la atención y decidí intentarlo”, señaló.
Aunque la carrera tiene una duración estimada de dos años, su recorrido fue más extenso debido a las materias correlativas. Sin embargo, remarcó que nunca abandonó su objetivo de graduarse. “Pensé que iba a terminarla en dos años, pero las materias correlativas hicieron que el proceso fuera más largo. Lo importante es que finalmente pude lograrlo”, expresó.
El desafío del TEA durante la formación
La joven también compartió su experiencia como persona con Trastorno del Espectro Autista, destacando que el inicio de la carrera implicó un proceso de adaptación. “Al principio me costaba porque soy una persona que no se adapta tan fácilmente a los cambios, pero encontré las herramientas necesarias para desenvolverme como cualquier otro estudiante y se pudo”, recordó.
Lejos de enfocarse en las dificultades, Milagros puso en valor su recorrido académico como una demostración de que el TEA no es una barrera para acceder a la educación superior. “Este título me llena de orgullo porque demuestra que cualquier persona con discapacidad también puede estudiar una carrera y hacer lo que le gusta”, afirmó.
Su experiencia se transforma así en un ejemplo de inclusión y superación, tanto para otras personas dentro del espectro autista como para sus familias, al evidenciar la importancia del acompañamiento y el acceso a oportunidades educativas.
De cara al futuro, la flamante técnica aseguró que su objetivo es seguir capacitándose y desarrollarse en el ámbito de la programación. “Quiero seguir estudiando y, si surge la posibilidad de trabajar en programación, lo voy a hacer. Cualquier oportunidad laboral es bienvenida”, concluyó.
