Mientras Ushuaia lidera en cruceros, Chile domina el negocio logístico de la Antártida
Aunque Ushuaia se consolidó como uno de los principales puntos de partida del turismo antártico a nivel mundial, la capital fueguina continúa perdiendo terreno frente a Chile en un segmento estratégico: la logística, la investigación científica y el abastecimiento de las bases instaladas en el continente blanco.

Pese a ser una de las cinco ciudades reconocidas internacionalmente como puerta de entrada a la Antártida, Ushuaia enfrenta el desafío de transformar su ventaja geográfica en una plataforma operativa capaz de competir con el desarrollo alcanzado por Punta Arenas, que en las últimas dos décadas se posicionó como un centro logístico y científico de referencia internacional.
Actualmente, Chile concentra gran parte de la actividad vinculada al apoyo de programas antárticos internacionales. Según distintas estimaciones, el sector genera ingresos cercanos a los 500 millones de dólares anuales y tiene como eje a Punta Arenas, ciudad que logró atraer a unos 24 programas científicos de distintos países.
La diferencia también se observa en la conectividad aérea. Mientras desde Punta Arenas se realizan alrededor de 200 vuelos por temporada hacia la Base Presidente Eduardo Frei Montalva y el aeródromo Marsh, en Ushuaia la actividad aérea privada vinculada a operaciones antárticas sigue siendo limitada y se reduce a experiencias puntuales autorizadas durante los últimos años.
Especialistas señalan que buena parte de la ventaja chilena comenzó a consolidarse en 2003, cuando el Instituto Antártico Chileno trasladó su sede a Punta Arenas. A esa decisión se sumaron inversiones por aproximadamente 100 millones de dólares destinadas al desarrollo del Centro Antártico Internacional y una estrategia estatal orientada a fortalecer la actividad científica, logística y empresarial vinculada al continente blanco.
Como resultado, gran parte de las bases internacionales instaladas en la Antártida después de 1980 dependen de infraestructura y servicios logísticos operados desde territorio chileno.
En contraste, Ushuaia mantiene una posición destacada en el turismo de cruceros, pero aún no logró desarrollar plenamente los servicios logísticos necesarios para abastecer a programas científicos y bases internacionales, un mercado considerado clave para el crecimiento económico vinculado a la actividad antártica.
En este escenario, la Base Conjunta Petrel aparece como uno de los proyectos estratégicos más importantes para la Argentina. La expectativa es que su consolidación permita ampliar la capacidad operativa nacional y generar las condiciones necesarias para que Ushuaia pueda recuperar protagonismo en segmentos donde hoy Chile mantiene una clara ventaja.
El desafío, sostienen distintos sectores vinculados a la actividad antártica, pasa por acompañar las inversiones en infraestructura con políticas de largo plazo que permitan integrar la actividad científica, logística y comercial bajo los estándares establecidos por el Tratado Antártico, siguiendo modelos similares a los desarrollados por países como Chile, Australia y Nueva Zelanda.

