Más de 70 comercios cerraron en Río Grande y advierten que la situación puede empeorar

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La caída del consumo continúa golpeando al comercio de Río Grande y comienza a reflejarse con mayor fuerza en la cantidad de negocios que dejan de funcionar. Luis Schreiber, referente de los almaceneros de la ciudad, aseguró que más de 70 establecimientos ya cerraron y advirtió que quienes todavía mantienen sus puertas abiertas enfrentan crecientes dificultades para sostener mercadería, afrontar gastos y conservar sus niveles de venta.

En declaraciones a FM Del Pueblo, Schreiber describió una situación en la que los comerciantes no solamente venden menos, sino que además comenzaron a reducir sus stocks ante la imposibilidad de reponer la misma cantidad de productos que comercializan.

“Mientras esperamos la micro, tenemos 70 locales cerrados”

El comerciante cuestionó especialmente que los indicadores económicos nacionales puedan trasladarse como una mejora inmediata a la actividad cotidiana. Al referirse al índice de inflación del 1,7%, manifestó: “Ya no sabemos cómo aguantamos tanta mentira. Todo es mentira”.

También apuntó contra las expectativas de que una estabilización de las variables macroeconómicas termine alcanzando al pequeño comercio. “Mientras esperamos la micro, tenemos 70 locales cerrados. La micro nunca derramó”, afirmó.

Para Schreiber, tampoco aparecen señales que permitan establecer cuándo podría comenzar una recuperación. “Hablo con todos y están para atrás. Cuando pedís un pronóstico sobre cuándo se va a acomodar la situación, nadie puede darte una respuesta. Vamos para atrás y vamos más para atrás”, sostuvo.

Las familias buscan precios más bajos, pero también compran menos

El deterioro del consumo, según explicó, produjo un doble fenómeno. Por un lado, los clientes comenzaron a reemplazar determinados alimentos por alternativas más económicas; por otro, redujeron directamente las cantidades que llevan.

Schreiber ejemplificó esa transformación con las ventas de carne. “Antes podía vender 200 kilos de carne vacuna y ahora vendo 150 kilos entre pollo y cerdo. La gente no solamente compra algo más barato, sino que también consume menos”, señaló.

Ese comportamiento obliga a los almaceneros a modificar la mercadería disponible, incorporando marcas y productos de menor precio. Sin embargo, la estrategia no alcanza para compensar la pérdida de facturación.

“Estamos vaciando los depósitos”

Otro indicador que genera preocupación es la reducción del stock. Parte del dinero obtenido diariamente debe destinarse a tarifas, impuestos y otros costos de funcionamiento, por lo que ya no vuelve completamente a la compra de mercadería.

“Estamos cambiando la mercadería por otra mucho más barata y estamos vaciando los depósitos. No podemos reponer como antes”, describió Schreiber.

De esta manera, incluso los negocios que permanecen abiertos cuentan con menos productos almacenados y con un capital inmovilizado en mercadería considerablemente menor al de otros períodos.

“Nos estamos fundiendo trabajando”

El referente de los almaceneros señaló que la contracción de las ventas ocurre mientras continúan aumentando diferentes costos que debe afrontar el sector. En ese escenario también cuestionó las consecuencias que enfrentan los comerciantes cuando se atrasan con obligaciones ante ARCA, debido a intereses, multas y otras medidas que pueden complicar todavía más su situación financiera.

“Tenemos tarifas y costos cada vez más altos, mientras las ventas son cada vez más chicas. Nos estamos fundiendo trabajando”, sintetizó.

Su diagnóstico para los próximos meses tampoco fue alentador. Schreiber considera que, sin una recuperación del poder de compra y del consumo, más establecimientos podrían quedar comprometidos. “Esto viene para peor. ¿Cuándo vamos a hacer pie para volver a subir?”, planteó.