El intendente de Río Grande, Martín Perez, cuestionó el cambio de posicionamiento del Gobierno nacional respecto de la causa Malvinas y consideró que el renovado interés del oficialismo responde principalmente a una estrategia electoral. Según planteó, la defensa de la soberanía también debe reflejarse en políticas destinadas a proteger el empleo, la industria, el arraigo y la infraestructura de Tierra del Fuego.
Para el jefe comunal, el partido entre Argentina e Inglaterra marcó un punto de inflexión. La imagen de los jugadores de la Selección sosteniendo una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” generó una fuerte reacción social y devolvió el reclamo soberano al centro de la agenda nacional.
“A partir de ese momento, con un reverdecer de la causa nacional, el Gobierno, mirando encuestas, se dio cuenta de que tenía que pegar un volantazo”, sostuvo Perez. A su entender, fue “un volantazo electoral, profundamente electoral”, con la mirada puesta en el escenario político del próximo año y en medio de una situación económica adversa.
El mandatario recordó que, antes de ese episodio, el presidente Javier Milei había manifestado su admiración por Margaret Thatcher y realizado declaraciones sobre los habitantes británicos de las islas que despertaron críticas. También mencionó que algunos referentes nacionales cuestionaron el gesto protagonizado por los futbolistas. “Hay que tener un cachito de coherencia”, afirmó al comparar aquellas posiciones con los anuncios realizados posteriormente.
Perez vinculó la cuestión Malvinas con la pérdida de puestos laborales y el debilitamiento de la actividad productiva fueguina. “Sin desarrollo no hay soberanía, sin empleo no hay soberanía, sin arraigo no hay soberanía”, expresó. Además, describió una fuerte caída del empleo industrial, la producción y la capacidad logística de la provincia.
Según indicó, cerca de 2.000 personas ya habrían abandonado Río Grande para radicarse en otros lugares como consecuencia de la crisis. “¿Cómo podemos hablar de la defensa de la soberanía cuando no defendemos ni siquiera nuestra industria nacional?”, preguntó, al advertir que el éxodo podría profundizarse si no se revierte el escenario económico.
Entre los proyectos estratégicos pendientes, mencionó la paralización de la infraestructura portuaria prevista para el norte de Tierra del Fuego. También cuestionó la intervención del puerto de Ushuaia y señaló que existe una contradicción entre el discurso soberano del Ejecutivo nacional y el hecho de que la Provincia no administre actualmente su principal terminal marítima.
Otro de los reclamos estuvo relacionado con la presencia de personal militar estadounidense en territorio fueguino. Perez sostuvo que cualquier ingreso de tropas extranjeras debe contar con la correspondiente autorización del Congreso y pidió precisiones sobre el alcance de la futura Base Naval Integrada de Ushuaia.
“¿Esa base militar que se va a instalar en Ushuaia, tenemos certeza de que es una base militar argentina, sin la intervención de ninguna potencia extranjera?”, interrogó. Aunque no aseguró que la instalación vaya a quedar bajo control de otro país, reclamó que la información sea expuesta públicamente y analizada por las instituciones correspondientes. “No sea cosa que quieran meter alguna potencia por la ventana”, advirtió.
El intendente también señaló que el interés de Estados Unidos, Reino Unido y Chile sobre el Atlántico Sur obliga a mantener una atención permanente. En ese contexto, defendió la necesidad de preservar la región como una zona de paz. “No queremos que se priorice la guerra ni acciones bélicas”, remarcó.
Finalmente, Perez criticó la decisión nacional de subastar terrenos ubicados en Río Grande y Ushuaia luego de declararlos innecesarios. Cuestionó que se ofrezcan tierras estratégicas sin restricciones sobre su destino final y sin coordinación con el Gobierno provincial ni con los municipios.
Para el jefe comunal, la credibilidad de la política nacional sobre Malvinas no debe medirse solamente por los discursos. Afirmó que también deberá demostrarse mediante la defensa de la industria fueguina, la generación de empleo, el desarrollo de infraestructura, la permanencia de la población y el control institucional de cualquier actividad militar extranjera.

