Marisa Delgado, la primera mujer nacida en la Antártida, creó una fundación para visibilizar su historia: “Es mi tierra natal”
USHUAIA.– Marisa DelasNieves Delgado nació el 27 de mayo de 1978 en la Base Esperanza, convirtiéndose en la primera mujer nacida en la Antártida. Hoy, a sus 46 años, es abogada, vive en Nueva York y fundó Native Antarcticans Foundation con el objetivo de compartir su historia y poner en valor una identidad poco reconocida: la de quienes nacieron en el extremo sur del mundo.
La llegada de Marisa al mundo fue parte de un plan impulsado por el Estado argentino durante los años ‘70 para reafirmar la soberanía sobre el sector antártico nacional. Sus padres, Juana Pabla Benítez y Néstor Delgado, integraron una de las ocho familias que pasaron el invierno de 1978 en la base junto a sus hijos, en condiciones extremas de aislamiento, frío y abastecimiento limitado.
El parto fue asistido por un médico sin experiencia en obstetricia. A bordo de una moto de nieve y con apenas lo indispensable, Juana dio a luz a Marisa en medio del “desierto blanco”. Desde entonces, su historia quedó marcada por una geografía única, una comunidad solidaria y un sentimiento de pertenencia que, con los años, la impulsó a buscar reconocimiento.
Tras años de burocracia, en el año 2000 Marisa logró regresar a la base donde nació. “Fue una emoción indescriptible. Sentí que volvía al lugar que me define”, relató. En ese viaje comenzó a comprender el valor de su historia, que durante mucho tiempo había sido invisibilizada.
En 2023, se reunió por primera vez con otros argentinos nacidos en la Antártida. El encuentro fue clave para confirmar que no estaba sola en su sentir: “Muchos ni siquiera tenían su partida de nacimiento registrada. Sentí alivio al saber que existíamos y compartíamos una misma identidad”.
Con su fundación, Marisa busca difundir la idea de que la Antártida no es solo un territorio científico, sino también un lugar donde fue posible la convivencia humana organizada y pacífica. “Queremos aportar nuestra mirada como nativos antárticos. Es nuestra tierra, nuestro hogar. Somos parte de su historia”, afirmó.
Actualmente prepara la Expedición Antártica 2025, un viaje abierto al público que partirá desde Ushuaia en noviembre, con el objetivo de acercar a más personas al continente blanco desde una perspectiva humana y vivencial.
Para Marisa, el regreso es también un acto de memoria familiar. “Mis hermanos pueden visitar sus lugares de nacimiento cuando quieran. Yo no. Mi historia no puede ser solo una anécdota: es un testimonio de soberanía, de comunidad y de esperanza”, concluye.
