Man: “Esos puestos se van a transformar o se van a eliminar por

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La modificación del proceso productivo para la fabricación de aires acondicionados encendió nuevas alertas sobre el futuro del empleo industrial en Tierra del Fuego. La secretaria de Industria y Promoción Económica de la Provincia, Alejandra Man, advirtió que el esquema aprobado por el Gobierno nacional podría reducir aproximadamente a la mitad las tareas de ensamblaje que actualmente se realizan dentro de las fábricas fueguinas.

El cambio fue establecido mediante la Resolución 351/2026 y comenzará a regir el próximo 15 de diciembre. A partir de entonces, las compañías dispondrán de un período de 180 días para adecuar sus líneas al nuevo modelo, que permite incorporar una mayor cantidad de piezas y subconjuntos previamente ensamblados.

“Se redujo potencialmente un 50% lo que era el proceso de ensamble”, explicó Man al analizar el alcance que tendrá la flexibilización.

Menos operaciones dentro de las fábricas fueguinas

Uno de los principales cambios estará en la cantidad y el tipo de tareas que deberán realizarse dentro de Tierra del Fuego. Con el nuevo esquema, diferentes componentes podrán llegar a las plantas con un grado de elaboración mayor al permitido hasta ahora.

La producción local quedaría de esa manera más concentrada en las últimas etapas del proceso, entre ellas los controles de funcionamiento, ensayos de seguridad, pruebas de encendido y procedimientos destinados a detectar posibles fugas.

Continuarán existiendo operaciones como algunas soldaduras, conexiones eléctricas, atornillados y ensamblajes finales. Sin embargo, una porción del trabajo metalmecánico que actualmente forma parte de la fabricación podría dejar de realizarse en las plantas de la provincia.

El interrogante que se abre es qué sucederá con los trabajadores asignados a esas operaciones cuando las empresas comiencen a implementar efectivamente el nuevo esquema.

“Esos puestos se van a transformar o se van a eliminar”

Man explicó que actualmente existen operarios dedicados específicamente a soldaduras, preparación y conformación de piezas, plegado y curvado de caños y montaje de componentes.

Al permitirse que una mayor cantidad de esas piezas ingrese previamente preparada o ensamblada, algunas funciones podrían dejar de ser necesarias en las líneas actuales.

“Hay gente que antes hacía determinada función. Esos puestos se van a transformar en otras tareas o se van a eliminar por completo”, advirtió la secretaria de Industria.

La funcionaria aclaró, no obstante, que hasta el momento las empresas no comunicaron oficialmente planes de despidos vinculados con la modificación. Tampoco existieron, según indicó, conversaciones previas en las que las compañías anticiparan una reducción determinada de sus dotaciones.

La preocupación del Gobierno provincial se encuentra, por el momento, en el impacto potencial que tendrá una disminución significativa de las operaciones requeridas para fabricar cada equipo.

La Provincia había planteado objeciones

Antes de la aprobación definitiva, el Gobierno fueguino presentó observaciones dentro de la Comisión para el Área Aduanera Especial y elaboró un informe técnico dirigido a Nación.

La Provincia buscaba preservar determinadas operaciones dentro del proceso productivo por considerar que resultaban importantes para mantener puestos de trabajo y sostener el valor agregado generado en Tierra del Fuego.

Man reconoció que podían revisarse determinadas etapas para mejorar la eficiencia y competitividad de la producción, pero cuestionó que el camino elegido terminara concentrándose en una reducción de las operaciones industriales.

Según explicó, existían otros componentes del costo que también podían analizarse. Entre ellos mencionó especialmente la logística, debido a las características de los aires acondicionados y al importante volumen que ocupan durante su transporte.

La competencia con los equipos importados

El cambio se produce además en un contexto de mayor apertura a las importaciones y modificaciones de las medidas antidumping que alcanzaban a equipos provenientes principalmente de China y Tailandia.

Frente a ese escenario, las empresas del sector buscaron flexibilizar el proceso productivo para reducir costos y mejorar sus posibilidades de competir con los equipos importados.

La propuesta había sido impulsada por la Unión Industrial Fueguina (UIF) y la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE).

Desde el Ejecutivo fueguino esperaban que las distintas posiciones pudieran discutirse antes de adoptar una definición definitiva. Sin embargo, Nación terminó aprobando el nuevo esquema y las empresas deberán comenzar a planificar sus futuras órdenes de compra teniendo en cuenta las nuevas condiciones.

Para Man, aun con una reducción de operaciones resulta extremadamente difícil equiparar los costos de fabricación de China, debido a factores como su escala productiva, los volúmenes que maneja, los subsidios y las características de su estructura laboral.

Preocupación por las empresas que solamente fabrican aires acondicionados

Uno de los puntos que genera mayor inquietud está relacionado con las plantas más pequeñas y, particularmente, aquellas cuya actividad se encuentra concentrada exclusivamente en los aires acondicionados.

Una reducción de operaciones no solamente podría disminuir la necesidad de determinados puestos, sino también modificar la estructura económica con la que funcionan esas fábricas.

“Nuestra mayor preocupación es qué va a pasar cuando las empresas más chicas tengan que adaptarse a esta flexibilización y se reduzca significativamente el empleo”, señaló Man.

La funcionaria mencionó como ejemplo a Carrier, una de las fábricas monoproducto que continúa funcionando en Tierra del Fuego. Por el momento, aclaró, no existen definiciones concretas sobre cómo adaptará su producción ni qué consecuencias tendrá el nuevo esquema sobre su funcionamiento.

La preocupación pasa por determinar si una planta que reduzca considerablemente sus operaciones y su dotación podrá continuar afrontando los costos fijos necesarios para mantenerse activa.

El impacto concreto comenzará a conocerse con la implementación

Aunque la Resolución 351/2026 ya fue aprobada, todavía resta conocer cómo aplicará cada compañía las posibilidades que ofrece el nuevo proceso.

La reducción potencial de alrededor del 50% mencionada por Man está relacionada con las tareas de ensamble y no implica, por el momento, que exista una cantidad equivalente de despidos anunciados.

Precisamente allí se encuentra una de las principales incógnitas: algunas funciones podrían desaparecer, mientras que determinados trabajadores podrían ser reasignados hacia otras tareas dentro de las fábricas.

Con la entrada en vigencia prevista para diciembre y el posterior período de adaptación, el impacto definitivo dependerá de las decisiones productivas que adopte cada empresa. Mientras tanto, desde el Gobierno provincial mantienen la atención puesta especialmente en las plantas de menor tamaño y en la posibilidad de que la reducción del trabajo realizado localmente termine trasladándose al nivel de empleo industrial.