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Magallanes avanza al desarrollo y Tierra del Fuego enfrenta una nueva crisis: dos extremos, dos realidades

Mientras Tierra del Fuego debate su futuro productivo y atraviesa un conflicto social y gremial por la quita de beneficios a su industria electrónica, al otro lado de la Cordillera, la Región de Magallanes, en el sur de Chile, consolida su crecimiento económico y social con cifras que la acercan a estándares de países desarrollados.

Una comparación inevitable

La región de Magallanes, con una población de 175 mil personas, exhibe índices económicos que contrastan fuertemente con los de la provincia argentina. Tiene apenas 6.188 personas bajo la línea de pobreza, un sector industrial diversificado que incluye gas, petróleo, pesca, turismo y salmonicultura, y exportaciones que superan los USD 1.600 millones anuales. Tierra del Fuego, con una población similar, cuenta con más de 90.000 personas en situación de pobreza según los últimos datos oficiales, y una estructura económica fuertemente dependiente del régimen de promoción industrial que hoy está en crisis.

Un futuro proyectado con inversión y planificación

Mientras en Tierra del Fuego crece la incertidumbre por la continuidad de la producción electrónica tras la eliminación de aranceles dispuesta por el Gobierno nacional, en Magallanes las perspectivas son de expansión. Las autoridades chilenas y el sector privado proyectan que, para 2035, la región podría alcanzar un nivel de desarrollo comparable al de países como Noruega o Irlanda.

La clave: planificación, inversión y diversificación. Magallanes recibe inversiones sostenidas del Estado y genera sus propios ingresos gracias a una economía basada en sectores como la salmonicultura (USD 650 millones en exportaciones), metanol, pesca artesanal e industrial, turismo y logística.

Turismo y Zona Franca: otro punto de contraste

Magallanes no solo produce, también atrae. El turismo representa cerca de USD 400 millones anuales, con visitantes de todo el mundo que recorren Torres del Paine y aprovechan la Zona Franca de Punta Arenas, donde se realizan ventas por más de USD 420 millones al año. En comparación, Tierra del Fuego recibe unos 400 mil turistas anuales, con un impacto económico estimado en USD 200 millones.

Diferencias estructurales y salariales

En Magallanes, los salarios promedio oscilan entre los USD 900 y USD 2.000 mensuales según la actividad. Un docente puede ganar hasta USD 4.000, mientras que un operario de una planta de salmón parte de los USD 1.000. En Tierra del Fuego, en cambio, el ingreso promedio ronda los USD 400, y la dependencia de los subsidios nacionales hace vulnerable su economía ante cualquier ajuste.

Una región que se proyecta al futuro

La Región de Magallanes proyecta inversiones por más de USD 30.000 millones en el sector del hidrógeno verde, cuenta con un hospital modelo en Puerto Natales, un polideportivo multipremiado, un Centro Antártico en marcha y conexiones aéreas en desarrollo hacia Brasil y Argentina. Todo esto con un presupuesto municipal muy inferior al de Ushuaia.

¿Por qué dos regiones tan parecidas viven realidades tan distintas?

El contraste no solo está en los números. “Los chilenos somos ordenados, seguimos las reglas”, explica un empresario de Natales. Y aunque Chile aún tiene desigualdades, Magallanes muestra que una estrategia de desarrollo sostenida puede transformar una región periférica en un ejemplo de progreso.

Mientras tanto, Tierra del Fuego vuelve a enfrentar el dilema de su dependencia industrial, en un contexto nacional donde se prioriza el recorte fiscal. El futuro de la isla parece en suspenso, mientras su vecina chilena avanza con paso firme hacia una nueva etapa de prosperidad.

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