Los perros asilvestrados amenazan la producción ganadera de Tierra del Fuego

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La expansión de los perros asilvestrados en Tierra del Fuego alcanzó niveles críticos y sus consecuencias ya superan ampliamente al sector ovino. Así lo advirtió Lucila Apolinaire, presidenta de la Sociedad Rural provincial, durante una exposición realizada en las XXIX Jornadas Ganaderas de ASOGAMA, desarrolladas en Punta Arenas. Ante productores y referentes regionales, estimó que actualmente habría entre 20.000 y 30.000 animales en esa condición.

Según los datos presentados, los registros obtenidos mediante cámaras trampa muestran un crecimiento de las visitas del 3,8% mensual, equivalente al 45,6% anual. Apolinaire calificó el escenario como “totalmente descontrolado” y explicó que la reproducción acelera el problema: “Cuando las perras paren, tienen 8 o 10 cachorros y muchos de ellos sobreviven”.

El impacto se refleja en la transformación de la actividad rural fueguina. Las existencias ovinas descendieron de 1.340.000 ejemplares en 1908 a 317.278 en 2025, mientras que aproximadamente el 70% de los establecimientos que producían ovejas ya no puede continuar con esa actividad. La reconversión hacia la cría bovina tampoco logró frenar las pérdidas, ya que desde 2022 comenzaron a registrarse ataques contra vacunos y los episodios se intensificaron en los últimos años.

La problemática también alcanza a las ciudades, la biodiversidad y la salud pública. Los relevamientos estiman que existen 14.361 perros sin supervisión en Río Grande, 8.484 en Ushuaia y 2.888 en Tolhuin. Además, se documentaron ataques como el ocurrido en la Escuela Agrotécnica Salesiana, donde murieron 146 ovinos. Apolinaire alertó que los animales pueden atravesar los alambrados fronterizos y desplazarse hacia el sector chileno de la isla sin ningún tipo de control.

Aunque desde 2008 se adoptaron resoluciones, programas de reducción de daños y declaraciones de emergencia, la situación continúa sin una respuesta definitiva. La Ley Provincial Nº 1146, sancionada en 2017, estableció herramientas para el manejo de poblaciones caninas, pero en 2026 la emergencia sigue vigente. La dirigente reclamó una estrategia conjunta entre la Provincia, los municipios, las instituciones científicas y el sector académico, con métodos de captura que respeten los estándares de bienestar animal.