La expansión de perros asilvestrados en distintos sectores de Tierra del Fuego dejó de ser un problema vinculado exclusivamente al abandono de mascotas. Actualmente existen poblaciones que se reproducen y sobreviven sin depender de las personas, ocupando espacios rurales y áreas naturales protegidas. Frente a este escenario, el Gobierno provincial y el CONICET acordaron avanzar en un trabajo científico para determinar la magnitud del fenómeno y establecer nuevas estrategias de manejo.
El convenio de asistencia técnica se desarrollará a través del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), con la participación del Ministerio de Producción y Ambiente. La iniciativa apunta a identificar dónde se encuentran las jaurías, cómo se distribuyen y cuáles son los sectores que presentan mayores riesgos ambientales, productivos y sanitarios. A partir de esa información se buscará actualizar las herramientas provinciales destinadas al control y seguimiento de estas poblaciones.
Las jaurías ya se reproducen en estado silvestre
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que los perros asilvestrados lograron establecer poblaciones autosustentables en diferentes ambientes de la isla. Esto significa que el problema ya no depende únicamente de la llegada de nuevos animales abandonados, sino también de la reproducción de ejemplares que viven permanentemente alejados de los centros urbanos. Esta situación representa un desafío para las medidas de prevención y manejo.
El biólogo Adrián Schiavini, responsable del Laboratorio de Ecología y Conservación de Vida Silvestre del CADIC, estará al frente de la asistencia científica. El investigador advirtió que el crecimiento de las poblaciones, la formación de grupos más numerosos y los nacimientos en ambientes naturales incrementan las amenazas sobre los ecosistemas fueguinos. También señaló que esta problemática puede afectar directamente las actividades y formas de vida de quienes habitan las zonas rurales.
Las consecuencias ya alcanzan diferentes sectores productivos, especialmente establecimientos dedicados a la cría de ganado ovino y bovino. A esto se suma la presión sobre animales silvestres, que pueden sufrir ataques y persecuciones por parte de las jaurías. La presencia de estos grupos también plantea riesgos para quienes transitan senderos, realizan actividades recreativas o trabajan en espacios naturales.
Utilizarán cámaras y mapas para identificar las zonas más afectadas
El nuevo programa contempla la recopilación de antecedentes científicos, el análisis de información disponible y la elaboración de procedimientos específicos para monitorear a los perros asilvestrados. Entre las herramientas previstas se encuentra el procesamiento de registros obtenidos mediante cámaras de observación y sistemas de análisis espacial. Estos datos permitirán construir mapas para localizar sectores de mayor vulnerabilidad y orientar futuras decisiones.
La investigación también incluirá instancias de capacitación y trabajo conjunto con organismos públicos, especialistas y representantes de actividades vinculadas al territorio. El objetivo será generar criterios técnicos que permitan actualizar el Plan de Manejo de Poblaciones de Perros y fortalecer las acciones de seguimiento. Por el momento, el convenio establece una etapa de diagnóstico y planificación, sin precisar medidas operativas concretas de control.
Una problemática reconocida por ley desde 2016
Tierra del Fuego cuenta con legislación específica sobre esta situación desde fines de 2016, cuando se sancionó la Ley Provincial N.º 1146. La normativa declaró a los perros asilvestrados como especie exótica invasora y estableció un marco para abordar sus consecuencias ambientales. También permitió conformar un comité de seguimiento integrado por representantes provinciales, municipales y especialistas científicos.
El ministro de Producción y Ambiente, Francisco Devita, destacó la importancia de reunir nuevamente a los sectores científicos, académicos, públicos y privados para revisar las acciones desarrolladas hasta el momento. Según explicó, la intención es consolidar propuestas que permitan sostener políticas públicas frente a una problemática que lleva años afectando a la provincia. La participación de quienes trabajan directamente en el territorio será uno de los componentes considerados para el desarrollo de las nuevas estrategias.
La preocupación no se limita a las pérdidas económicas que pueden ocasionar los ataques al ganado. Los especialistas también advierten sobre posibles alteraciones en los hábitats naturales, la presión sobre especies autóctonas y los riesgos para la seguridad de las personas. Con este nuevo acuerdo, Tierra del Fuego buscará contar con información científica actualizada para definir cómo intervenir sobre poblaciones de perros que ya forman parte de una problemática ambiental extendida en la isla.

