Lo que durante décadas fue considerado uno de los principales atractivos comerciales de Punta Arenas comienza a perder terreno frente a las tiendas tradicionales. Vecinos de Magallanes cuestionan los elevados precios de la Zona Franca y aseguran que, pese a los beneficios impositivos, muchos productos resultan más económicos en supermercados, centros comerciales y locales del centro de la ciudad.
La Zona Franca de Punta Arenas atraviesa un momento de cuestionamientos por parte de consumidores que consideran que los precios dejaron de representar una ventaja económica. El descontento alcanza a diferentes rubros, desde indumentaria y electrodomésticos hasta alimentos y artículos de consumo cotidiano, que en algunos casos pueden conseguirse a valores inferiores fuera del recinto.
La situación también resulta de interés para los fueguinos que habitualmente viajan a Punta Arenas para realizar compras. Durante años, el complejo comercial fue uno de los lugares elegidos por argentinos y chilenos para acceder a productos importados a precios competitivos, aunque ahora distintos testimonios de residentes magallánicos ponen en duda que esa diferencia siga existiendo.
Uno de los principales cuestionamientos apunta al funcionamiento del régimen especial que beneficia a los comercios instalados dentro de la Zona Franca. A pesar de las exenciones aduaneras y tributarias, los compradores sostienen que esas ventajas no siempre se traducen en precios más accesibles para el consumidor final.
Ropa de hasta 100 mil pesos chilenos y precios que sorprenden
Entre las principales quejas aparece el costo de la indumentaria, especialmente aquella destinada a la temporada de invierno. Algunos consumidores aseguran que determinadas prendas alcanzan valores de entre 80 mil y 100 mil pesos chilenos, cifras que consideran difíciles de afrontar para las familias de la región.
La vecina Delia Uribe fue contundente al describir la situación: “De verdad que, como magallánicos, Zona Franca nos presta bien pocas cosas. Está todo caro, es mejor comprar en los supermercados. La ropa en Zona Franca está toda arriba de 80, 100 mil pesos. Eso no está al alcance de nosotros; en realidad es para los turistas”.
La percepción de que el complejo perdió su atractivo económico también aparece entre quienes conocen su funcionamiento desde hace décadas. Evelyn Cárcamo recordó que anteriormente existía una diferencia considerable respecto de otros establecimientos comerciales, algo que, según su experiencia, actualmente resulta difícil de encontrar.
“Yo me acuerdo cuando recién empezó, cuando era puerto libre y valía la pena; ahora subieron todos sus precios. Si uno cotiza un televisor, prefiere irse al mall”, expresó.
Los compradores se trasladan al centro de Punta Arenas
El cambio en los hábitos de consumo también comienza a observarse en los recorridos comerciales. Según relataron residentes de Punta Arenas, algunos visitantes que inicialmente llegan a la Zona Franca terminan realizando sus compras en el centro de la ciudad, especialmente en los negocios de calle Bories.
Rosa Sánchez contó que familiares suyos recorrieron durante varios días los locales del complejo sin encontrar precios convenientes. Finalmente decidieron buscar alternativas en otros sectores comerciales de la capital magallánica.
“Anduvieron cuatro o cinco días recorriendo el módulo central y no pudieron comprar nada porque estaba carísimo. ¿Qué hicieron? Dejaron Zona Franca, se fueron al mall y de ahí se tiraron para calle Bories. Ahí encontraron mucho más económico, en los locales nuevos del centro”, relató.
La mujer también cuestionó que un establecimiento beneficiado por un régimen tributario especial pueda presentar valores superiores a los de comercios que operan bajo condiciones impositivas diferentes.
Cuestionan los beneficios impositivos y el estado del complejo
La Zona Franca de Punta Arenas funciona bajo un régimen de excepción aduanera y tributaria regulado por la legislación chilena. Este sistema fue concebido para favorecer el desarrollo económico y comercial de una región marcada por su ubicación geográfica y los elevados costos logísticos.
Sin embargo, las críticas actuales se concentran en determinar cuánto de ese beneficio llega efectivamente a los consumidores. Los testimonios recogidos reflejan dudas sobre la formación de precios y la capacidad del régimen para mantener una diferencia favorable respecto del comercio tradicional.
“Para ser un lugar que no debería pagar impuestos, sí ha subido bastante. Se siente directo en el bolsillo”, manifestó Clara Márquez, otra de las compradoras que expresó su preocupación.
A los cuestionamientos económicos se suman reclamos por el estado de las calles internas y las dificultades de circulación vehicular. Los usuarios mencionan congestiones frecuentes en los accesos y salidas de los estacionamientos, especialmente durante los momentos de mayor concurrencia.
Una advertencia para los fueguinos que viajan de compras
Para los habitantes de Tierra del Fuego que cruzan a Chile con la intención de adquirir indumentaria, tecnología o productos para el hogar, los testimonios de consumidores magallánicos plantean la importancia de comparar precios antes de realizar una compra.
Si bien la Zona Franca continúa siendo un punto comercial de referencia en Punta Arenas, los reclamos muestran que su régimen especial no garantiza necesariamente que todos los artículos sean más baratos que en otros negocios de la ciudad.
La pérdida de competitividad señalada por los propios residentes abre un interrogante sobre el futuro del complejo y su capacidad para conservar el atractivo que históricamente lo convirtió en uno de los principales destinos de compras de la Patagonia austral.

