La Salicornia fueguina conquista espacios: una planta con futuro en la alimentación y la producción sustentable
Desde los humedales del extremo sur del país, una planta silvestre está llamando la atención de científicos, productores y chefs: se trata de la Salicornia, especie nativa de Tierra del Fuego que recientemente fue incorporada al Código Alimentario Nacional, abriendo la puerta a su industrialización y consumo masivo.
El ingeniero Oscar Bianciotto, investigador retirado del CADIC y docente de la UNTDF, ha dedicado más de dos décadas a estudiar y promover este vegetal, que crece de manera natural en las zonas costeras donde los ríos desembocan en el Atlántico. Según sus palabras, solo en Tierra del Fuego hay unas 50.000 hectáreas donde prolifera esta planta, que posee un altísimo valor nutricional y potencial para la producción ganadera.
Durante un reciente encuentro binacional desarrollado en las instalaciones del INTA en Río Grande, Bianciotto compartió los últimos avances junto a una delegación de investigadores del INIA Kampenaike de Magallanes, Chile. “Este intercambio fue muy enriquecedor. Nuestros colegas chilenos están interesados en replicar lo que hemos avanzado en el estudio y posible cultivo de la Salicornia”, comentó.
Uno de los aspectos más llamativos de esta planta es su contenido nutricional: contiene un 14% de proteínas y es rica en ácidos grasos Omega, algo que la convierte en un excelente complemento dietario tanto para humanos como para animales. “En pruebas con ganado ovino, notamos que su inclusión en la dieta redujo el colesterol de la carne en un 50%”, afirmó Bianciotto.
Aunque su presencia hoy se concentra en la cocina gourmet, con chefs que la incorporan en platos por su textura crujiente y sabor salino, el ingeniero considera que su verdadero potencial está en la producción sustentable. “En Chubut, asesoramos un proyecto piloto de cultivo utilizando aguas residuales de la industria pesquera, con resultados alentadores”, explicó.
Además de su versatilidad gastronómica, la Salicornia puede ser cultivada en condiciones extremas, lo que la posiciona como una opción viable para enfrentar los desafíos del cambio climático. “Incluso en lugares como la Antártida sería factible producirla en invernaderos, por su gran adaptabilidad”, aseguró Bianciotto, quien también destacó que la planta puede desarrollarse en macetas, haciéndola accesible para cultivos urbanos o familiares.
La Fundación Salicornia, promovida por el propio Bianciotto, ya trabaja en el impulso de investigaciones y proyectos que busquen aprovechar este recurso natural del sur argentino. Para él, el camino está recién comenzando: “Este es un paso importante hacia una agricultura más consciente, sostenible y saludable”, concluyó.
