La Patagonia aparece como la región con mejores perspectivas laborales de la Argentina para el último trimestre de 2026. De acuerdo con una encuesta de ManpowerGroup, los empleadores patagónicos alcanzaron una Expectativa Neta de Empleo del 27%, ampliamente superior al indicador nacional.
El relevamiento, realizado entre más de 700 empresas del país, determinó que la expectativa argentina para el período comprendido entre octubre y diciembre se ubicó en el 16%. El resultado representa una recuperación de 10 puntos porcentuales frente al trimestre anterior y de 11 puntos en comparación con igual período de 2025.
Dentro del mapa nacional, detrás de la Patagonia quedó el Nordeste Argentino, con una proyección del 23%. Más atrás se posicionaron el Noroeste, con el 15%; Cuyo, con el 14%; el Área Metropolitana de Buenos Aires, con el 12%; y la región Pampeana, que cerró la tabla con el 11%.
En cuanto a los movimientos previstos para las dotaciones, el 35% de las organizaciones manifestó que incorporará trabajadores durante los próximos meses, mientras que el 42% mantendrá sus planteles sin modificaciones. En contraste, el 21% anticipó reducciones de personal y el 2% todavía no definió qué decisión adoptará.
Los planes de contratación más favorables se concentran en las compañías que poseen entre 1.000 y 4.999 empleados. Por sectores, Servicios Públicos y Recursos Naturales encabeza las previsiones con un 36%, seguido por Finanzas y Seguros, con un 28%.
Pese a la recuperación, la Argentina continúa lejos del promedio mundial, situado en el 29%. El país ocupa el puesto 27 entre 42 mercados evaluados y comparte su nivel de expectativas con Bélgica e Italia, aunque logró mejorar su posición después de permanecer durante dos años entre los últimos lugares.
El escenario es menos definido para quienes buscan su primer empleo. El 37% de los empleadores observó un crecimiento de las incorporaciones iniciales respecto de 2025, pero un 34% indicó una disminución. La falta de experiencia, la automatización de tareas mediante inteligencia artificial y la escasez de capacidades técnicas aparecen entre las principales dificultades.
La velocidad de los procesos de selección también muestra resultados dispares: el 27% de las empresas asegura que ahora cubre sus vacantes con mayor rapidez, mientras que el 36% demora lo mismo que el año pasado y otro 36% necesita más tiempo. A esto se suma la presión de los costos, que lleva a muchas organizaciones a priorizar perfiles experimentados y capaces de alcanzar una productividad inmediata.

