La nación frena proyectos energéticos claves para Tierra del Fuego
El Gobierno de Tierra del Fuego lleva más de dos años esperando la autorización nacional para ejecutar obras fundamentales en materia energética. A pesar de contar con estudios aprobados y financiamiento internacional asegurado, las gestiones ante el Ejecutivo nacional siguen sin destrabar la posibilidad de avanzar con una nueva usina en Ushuaia y un parque eólico en Río Grande.
Ambos proyectos cuentan con respaldo financiero de organismos internacionales: la CAF (Corporación Andina de Fomento) para la planta de energía en la desembocadura del Río Olivia, y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) para la instalación eólica. Sin embargo, el Gobierno Nacional se niega a firmar como garante, un requisito indispensable para concretar la operación, ya que implica un compromiso sobre la coparticipación provincial.
Ante este escenario, desde el Ministerio de Obras Públicas fueguino confirmaron que se está trabajando en alternativas para asegurar el suministro de energía. La ministra Gabriela Castillo explicó que si bien el plan inicial incluía una nueva central de generación modular y ampliable, actualmente la provincia desarrolla un “plan B” que contempla la optimización de los equipos existentes en la capital fueguina.
“Más allá de la falta de respaldo nacional, no podemos quedarnos detenidos. Hay una necesidad urgente de garantizar la provisión energética y avanzar en un sistema interconectado a nivel provincial que permita equilibrar los déficits entre regiones”, aseguró la funcionaria.
En paralelo, la provincia logró avanzar en gestiones dentro del FAMP (Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva), donde representantes del Gobierno Nacional acompañaron la votación para utilizar fondos del régimen industrial —aproximadamente 16 millones de dólares— para la reparación de la usina existente en Ushuaia.
Castillo subrayó que los proyectos no solo estaban listos desde el punto de vista técnico, sino que también habían superado las evaluaciones sociales, económicas y ambientales. En particular, destacó que el parque eólico aprobado por el BAII era pionero en el país, y segundo en su tipo en América Latina.
“El plan energético fueguino está diseñado con una mirada integral, que incluye generación, distribución y la finalización de obras esenciales en zonas como Andorra, el Pipo y el oeste de Ushuaia. La decisión política de Nación de no avalar el financiamiento internacional nos empuja a buscar nuevos caminos”, remarcó la ministra.
Actualmente, el Gobierno Provincial analiza propuestas de inversión privada para llevar adelante las obras. Según Castillo, se están evaluando opciones desde lo técnico, económico y legal, con múltiples interesados en participar del desarrollo de infraestructura energética en la isla.
Mientras tanto, Tierra del Fuego enfrenta un desafío estructural que limita su crecimiento y pone en evidencia la falta de apoyo desde el Ejecutivo nacional, en un tema tan sensible como el acceso y calidad de la energía.
