La Misión apuesta a una formación productiva integral y advierte por el impacto de los perros sobre la ganadería

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La Escuela Agrotécnica Salesiana de Río Grande mantiene una propuesta educativa que busca preparar a sus alumnos para desenvolverse en distintos ámbitos de la producción agropecuaria, con una mirada que trasciende la realidad de Tierra del Fuego. Su director, el padre Roberto Castello, destacó el potencial productivo de la provincia y sostuvo que la formación técnica debe ofrecer herramientas amplias para los jóvenes.

En una entrevista con el periodista Germán Vanadía en el programa El campo al Aire Libre, Castello explicó que la institución, conocida históricamente como “la Misión”, desarrolla diferentes actividades productivas porque su finalidad central continúa siendo educativa.

“En principio es una escuela, por eso a diferencia de una estancia que puede decidir enfocarse en un rubro o en otro, nosotros ofrecemos a los estudiantes toda la variedad de sectores de producción, atendiendo a que el día de mañana estén capacitados en diferentes rubros”, señaló.

Esa enseñanza incluye experiencias vinculadas con la producción ovina, bovina, porcina, avícola y vegetal. En ese sentido, el sacerdote detalló que cuentan con “ovejas para leche y para carne”, además de cerdos, vacas, aves y diferentes cultivos. En el área vegetal trabajan no solamente con verduras de hoja, sino también con tomates y forraje.

La diversidad de actividades implica un desafío adicional para docentes y estudiantes, especialmente por las transformaciones que atravesó el campo fueguino. Castello indicó que numerosas estancias abandonaron la producción bovina como consecuencia del problema generado por los perros asilvestrados, mientras que la escuela decidió mantener diferentes especialidades con una finalidad pedagógica.

“La idea es que el estudiante pueda vivenciar todas las realidades, no solamente pensando en Tierra del Fuego”, remarcó. La intención es que quienes egresen puedan contar con conocimientos que les permitan desarrollarse tanto dentro de la provincia como en establecimientos productivos de otras regiones del país.

El director también puso en valor las posibilidades que presenta el territorio fueguino para producir alimentos y cuestionó la idea de que las condiciones climáticas impiden desarrollar determinadas actividades. “La tierra de Tierra del Fuego es productiva, aunque no lo parezca”, afirmó.

Castello recordó que la presencia salesiana tuvo además una participación temprana en experiencias de producción bajo cubierta en la isla. Los primeros invernaderos permitieron avanzar con cultivos que requerían protección frente a las condiciones climáticas y fueron demostrando que existían alternativas productivas posibles en el extremo sur del país.

La vinculación de los estudiantes con estas actividades también comienza a observarse al momento de elegir una carrera universitaria. Según señaló el sacerdote, creció el interés de los jóvenes por disciplinas relacionadas directamente con el sector. “Cada vez tenemos más estudiantes que quieren seguir la carrera de veterinaria o de ingeniería agroecológica, que tiene que ver con el planteo de la escuela”, aseguró.

En ese escenario, valoró que la Universidad Nacional de Tierra del Fuego amplíe progresivamente sus propuestas académicas vinculadas con las ingenierías. Esto permitiría que más egresados puedan continuar una formación relacionada con el perfil productivo sin verse obligados necesariamente a abandonar la provincia.

Una escuela que se acerca a ocho décadas de historia

La institución salesiana se encamina además hacia sus 80 años de funcionamiento como establecimiento educativo. Castello recordó que la presencia de la congregación tuvo inicialmente un carácter misionero ligado al acompañamiento de los pueblos originarios y que, posteriormente, se consolidó el colegio.

A lo largo de las décadas también se modificaron profundamente las formas de enseñar. Para el director, uno de los principales desafíos actuales pasa por acompañar los distintos ritmos y trayectorias de los estudiantes.

“Hoy en día el abordaje de las diversidades y de los diferentes tiempos de aprendizaje de cada estudiante hacen que la educación sea un proceso complejo, porque uno tiene que respetar los trayectos educativos de cada uno y eso es un trabajo del aula y de la gestión”, expresó.

Castello evitó establecer comparaciones entre la educación actual y la de décadas anteriores. A su entender, no se trata de determinar cuál modelo era mejor, sino de comprender que las instituciones debieron adaptarse a otra realidad social, educativa y normativa. “Era otra escuela, otra forma de llevar adelante la institución”, sintetizó.

Perros asilvestrados, una amenaza que continúa golpeando al campo

Durante la entrevista también abordó uno de los problemas que desde hace años genera preocupación entre los productores rurales de Tierra del Fuego: los ataques de perros al ganado.

El sacerdote advirtió que el debate no debería concentrarse exclusivamente en los animales que ya se encuentran asilvestrados. Consideró indispensable incorporar la responsabilidad de los propietarios y fortalecer la tenencia responsable, debido a que no todos los ataques registrados en sectores rurales son provocados por perros que viven permanentemente alejados de las ciudades.

También recordó que muchos animales que actualmente forman parte de poblaciones asilvestradas tuvieron originalmente contacto con personas o fueron mascotas antes de terminar abandonados.

Para el responsable de la Escuela Agrotécnica Salesiana, abordar esta problemática requiere por lo tanto una mirada integral. El impacto sobre la ganadería es productivo y económico, pero su origen también involucra comportamientos sociales que deben ser modificados para evitar que el número de animales sin control continúe aumentando.

A pocos años de cumplir ocho décadas como establecimiento educativo, la Misión busca así conservar su perfil histórico y, al mismo tiempo, adaptarse a una nueva realidad. Formación técnica, producción, nuevas carreras y los desafíos del campo fueguino forman parte de una propuesta que apunta a que los estudiantes conozcan desde las aulas y el trabajo cotidiano las posibilidades que ofrece el sector agropecuario.