La industria fueguina pierde miles de empleos mientras las importaciones de celulares aumentaron más del 700%

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La industria electrónica de Tierra del Fuego atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. La reducción de puestos de trabajo, la menor actividad en las líneas de producción y los anuncios de reestructuración en distintas empresas coinciden con un crecimiento del 746,6% en las importaciones de teléfonos celulares a nivel nacional, una situación que vuelve a instalar la preocupación por el futuro del sector manufacturero en Río Grande.

Los datos reflejan dos realidades que avanzan en direcciones opuestas. Mientras aumenta considerablemente el ingreso de dispositivos terminados desde el exterior, las fábricas nacionales registran una fuerte contracción productiva. En Tierra del Fuego, donde la actividad electrónica constituye uno de los principales sostenes del empleo privado, este escenario tiene consecuencias que se extienden mucho más allá de los establecimientos industriales.

De acuerdo con un informe de la consultora Analytica, elaborado sobre estadísticas del INDEC, las importaciones de smartphones crecieron un 746,6% entre enero y agosto de 2026 respecto del mismo período del año anterior. En paralelo, la producción argentina de equipos de informática, televisión y comunicaciones acumuló una disminución del 39,7% durante los primeros siete meses del año.

La comparación con noviembre de 2023 permite observar una caída todavía más profunda. Para julio de 2026, el nivel de producción de ese conjunto de actividades se encontraba un 60,1% por debajo del registrado en aquel momento. Aunque estos indicadores corresponden al conjunto del país y no exclusivamente a Tierra del Fuego, permiten comprender las dificultades que enfrenta el principal polo electrónico argentino.

La situación también aparece reflejada en los resultados de algunas de las compañías con presencia industrial en la provincia. Según los balances de Mirgor correspondientes al segundo trimestre de 2026, la fabricación de teléfonos celulares disminuyó un 70,2% interanual, mientras que las ventas de esos dispositivos retrocedieron un 58,6%. En el segmento de televisores, la producción registró una reducción del 21,5%.

El deterioro de la actividad tiene su expresión más preocupante en el empleo. Las estadísticas del Instituto Provincial de Análisis e Investigación, Estadística y Censos (IPIEC) muestran que los establecimientos industriales fueguinos contaban con 9.584 trabajadores en agosto de 2025, mientras que un año después esa cantidad había descendido a 6.564.

Esto significa que, en apenas doce meses, se perdieron 3.020 puestos de trabajo industriales en Tierra del Fuego, lo que representa una disminución del 31,5% de la dotación relevada.

La mayor parte de esa reducción corresponde a la industria electrónica, que pasó de emplear a 7.718 personas en agosto del año pasado a 5.091 durante el mismo mes de 2026. La diferencia representa 2.627 trabajadores menos, equivalente a una caída del 34%.

En términos concretos, casi nueve de cada diez puestos industriales perdidos durante ese período pertenecían al sector electrónico, una actividad que históricamente concentró buena parte de las oportunidades laborales de Río Grande.

A esta situación se suma la incertidumbre que atraviesan los trabajadores de BGH, luego de que la empresa planteara la necesidad de reducir aproximadamente 250 puestos de trabajo en su establecimiento riograndense, cuya dotación ronda los 600 empleados.

La cantidad de puestos comprometidos equivale a cerca del 42% del personal de la planta. La compañía vinculó la decisión con modificaciones en sus procesos productivos previstas a partir del 15 de diciembre y presentó una propuesta de retiros voluntarios, con indemnizaciones que podrían abonarse entre una y cinco cuotas dependiendo de la antigüedad de cada trabajador.

Desde la Unión Obrera Metalúrgica de Río Grande manifestaron su rechazo a considerar definitiva esa reducción de personal. El secretario general del gremio, Oscar Martínez, advirtió que existe un acuerdo de estabilidad laboral vigente hasta el 31 de diciembre y que la organización pretende extender las garantías hasta febrero de 2027.

La posibilidad de avanzar con medidas gremiales permanece abierta, aunque cualquier definición dependerá de lo que resuelvan los trabajadores en asamblea. Por el momento, la situación mantiene en alerta a cientos de familias que dependen directamente de la continuidad laboral en la empresa.

El escenario industrial también se encuentra atravesado por las modificaciones en la política comercial argentina. Mediante el Decreto 333/2025, el Gobierno nacional estableció una reducción progresiva de los aranceles para la importación de teléfonos celulares, que pasaron del 16% al 8% durante 2025 y quedaron eliminados completamente desde el 15 de enero de 2026.

La normativa también introdujo cambios en los impuestos internos, con una alícuota del 0% para determinados productos fabricados bajo el régimen promocional fueguino y del 9,5% para los importados.

Desde el Ejecutivo nacional se argumentó que estas modificaciones permitirían aumentar la competencia, ampliar la disponibilidad de equipos y favorecer una reducción de precios para los consumidores. Sin embargo, la apertura comercial se desarrolla en un contexto de retroceso de la fabricación nacional, caída del consumo y dificultades para sostener los niveles de empleo.

Si bien no es posible atribuir exclusivamente a las importaciones la totalidad de los problemas industriales, el crecimiento de los productos extranjeros representa un cambio significativo en las condiciones de competencia para las empresas radicadas en Tierra del Fuego.

La preocupación se profundiza cuando se analiza la evolución general del trabajo privado registrado. Según las estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la provincia perdió 6.798 empleos asalariados privados formales entre noviembre de 2023 y junio de 2026.

Esa disminución equivale al 17,9% de los puestos registrados al inicio del período y ubica a Tierra del Fuego como la provincia con el mayor retroceso porcentual del empleo privado formal del país.

Solamente entre junio de 2025 y junio de 2026 desaparecieron 4.616 puestos de trabajo registrados, una contracción interanual del 13,1%. Estas cifras incluyen a todas las actividades privadas y no únicamente a la industria, por lo que muestran que las dificultades laborales alcanzan a distintos sectores de la economía provincial.

En Río Grande, la pérdida de empleo fabril también repercute sobre los comercios, el transporte, los servicios y el consumo cotidiano. Cada reducción de personal implica una menor circulación de ingresos en una ciudad cuya estructura económica mantiene una estrecha relación con la actividad de las plantas industriales.

El panorama plantea un desafío para el futuro productivo de Tierra del Fuego. Mientras las importaciones de celulares registran un crecimiento extraordinario y las empresas reorganizan sus operaciones, miles de trabajadores enfrentan un mercado laboral cada vez más reducido.

Con nuevas negociaciones abiertas y otros 250 puestos comprometidos en BGH, la preocupación ya no se limita a una fábrica en particular, sino que alcanza al conjunto del entramado industrial fueguino y a su capacidad para sostener el empleo en los próximos meses.