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La historia del ataque en solitario de Owen Crippa en la Guerra de Malvinas

Durante el conflicto del Atlántico Sur en 1982, el Teniente de Navío Owen Guillermo Crippa protagonizó una de las acciones más destacadas y arriesgadas de la Guerra de Malvinas. Pilotando un Aermacchi MB-339 de la Aviación Naval Argentina, realizó un ataque en solitario contra la fragata británica HMS Argonaut en la bahía de San Carlos, acción que marcó un hito en la defensa argentina durante el conflicto.

Reconocimiento ofensivo en San Carlos

El 21 de mayo de 1982, en plena madrugada, se confirmó el desembarco de tropas británicas en la bahía de San Carlos. En respuesta, desde Puerto Argentino se ordenó un reconocimiento ofensivo para evaluar la magnitud de la operación enemiga. Pese a los contratiempos técnicos que dejaron fuera de servicio a uno de los aviones asignados, Crippa decidió partir solo, volando a baja altura para evitar ser detectado.

Al llegar a San Carlos, observó una bahía repleta de buques, helicópteros y lanchones. Sin dudar, dirigió su ataque hacia la fragata HMS Argonaut, logrando alcanzar objetivos clave con cohetes y cañones, aunque sin poder hundirla. El daño infligido dejó fuera de combate varias instalaciones críticas del buque, hiriendo a tres marinos británicos.

Escape audaz y relevamiento estratégico

Tras el ataque, Crippa realizó un escape zigzagueante entre los buques enemigos, evitando con éxito los disparos y misiles lanzados contra él. Durante su regreso a Puerto Argentino, realizó un reconocimiento adicional, trazando un croquis detallado con la ubicación de al menos 12 buques enemigos en la bahía. Este croquis resultó fundamental para los ataques aéreos posteriores de la Fuerza Aérea Argentina y la Aviación Naval, que durante los días siguientes convirtieron a San Carlos en el «Callejón de las bombas».

La fragata HMS Argonaut y su destino

El ataque de Crippa marcó el inicio de los problemas para la HMS Argonaut, que más tarde sufrió el impacto de bombas lanzadas por aviones argentinos, aunque estas no llegaron a detonar. Los daños acumulados obligaron al buque a retirarse del teatro de operaciones el 4 de junio, finalizando su participación en la guerra antes de lo previsto.

Un legado de valentía

La acción de Owen Crippa no solo demostró su valentía y pericia como piloto, sino que también destacó el espíritu combativo de las fuerzas argentinas en condiciones adversas. Años después, Crippa tuvo la oportunidad de reunirse con John Hopkins, el piloto británico de un helicóptero que estuvo presente en San Carlos durante su ataque. Ambos compartieron anécdotas y reflexiones sobre el conflicto, dejando de lado las diferencias que los enfrentaron en el pasado.

El ataque en solitario de Crippa permanece como una de las historias más emblemáticas de la Guerra de Malvinas, recordando el coraje de aquellos que lucharon por la soberanía argentina en el Atlántico Sur.

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