La falla de San Andrés acumula tensión y vuelve a encender el temor por el “Big One”

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Un estudio sobre el sistema de fallas de California detectó una importante acumulación de energía sísmica y puso nuevamente bajo la lupa la posibilidad de un terremoto de gran magnitud.

La falla de San Andrés, en California, volvió a generar preocupación entre la comunidad científica debido a la acumulación de tensión tectónica registrada en el sistema. Según un análisis citado por Perfil, el nivel de carga alcanzó uno de sus valores más elevados de los últimos 1.000 años.

El hallazgo reavivó el temor por el denominado “Big One”, el nombre con el que se identifica al potencial gran terremoto que podría afectar a California y provocar graves consecuencias en una de las regiones más pobladas de Estados Unidos.

Una posible conexión entre dos grandes fallas

El fenómeno también involucra a la falla de San Jacinto, ubicada cerca de San Andrés. La geofísica Liliane Burkhard, de la Universidad de Berna, identificó el sector de Cajon Pass como una posible “puerta sísmica”, capaz de limitar una ruptura o permitir que avance entre ambas estructuras.

Según el modelo analizado, un terremoto que lograra conectar los dos sistemas de fallas podría alcanzar una magnitud estimada de 7,5.

¿Cuántos terremotos ocurren en el mundo?

Los registros del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) indican que en el planeta se producen más de 500.000 sismos al año. La mayoría, sin embargo, son de baja intensidad y no generan consecuencias importantes.

Alrededor de 67.000 terremotos anuales superan la magnitud 3, mientras que apenas unos 15 por año alcanzan o superan la magnitud 7. En promedio, solo uno supera la magnitud 8.

Por eso, el riesgo sísmico no depende únicamente de la cantidad de movimientos registrados, sino también de su magnitud, ubicación y del nivel de vulnerabilidad de las construcciones y la población.

Millones de personas en zona de riesgo

La preocupación adquiere especial relevancia en California debido a la cantidad de habitantes que podrían verse afectados. El análisis señala que cerca de 13 millones de personas se encuentran en áreas vinculadas al riesgo de la falla de San Andrés.

Ante este escenario, distintas instituciones reforzaron sus medidas de prevención. Entre ellas, Southern California Edison destinó unos 300 millones de dólares entre 2016 y 2025 para fortalecer sísmicamente sus instalaciones.

El modelo desarrollado por Burkhard para estudiar la interacción entre las fallas también podría utilizarse para analizar otros sistemas tectónicos del mundo, especialmente en regiones con elevada actividad sísmica como Turquía, Nepal y Nueva Zelanda.

El “Big One” sigue sin fecha

Aunque la acumulación de tensión tectónica incrementa el interés científico y mantiene la preocupación por un posible gran terremoto, los estudios no permiten determinar cuándo ocurrirá el denominado “Big One”.

La falla continúa siendo monitoreada por especialistas, que buscan comprender mejor su comportamiento y fortalecer las estrategias de prevención y preparación ante futuros terremotos.

Por ahora, la ciencia puede medir la tensión acumulada, estudiar los escenarios posibles y reducir los riesgos, pero no predecir el día y la hora en que ocurrirá un gran terremoto.