La actividad forestal de Tolhuin enfrenta un panorama cada vez más complicado, con menos ventas, mayores gastos de producción y establecimientos que debieron reducir sus plantillas laborales para continuar funcionando. La situación genera preocupación entre los empresarios madereros, quienes advierten que la incorporación de nuevas cargas tributarias podría profundizar las dificultades de un sector que ya trabaja con márgenes de rentabilidad muy ajustados.
Uno de los casos es el del empresario Rodolfo Van Olphen, cuyo aserradero pasó de emplear a 27 trabajadores a mantener actualmente entre 16 y 17. La reducción representa aproximadamente el 40% de los puestos laborales y refleja las consecuencias de una crisis que, según explicó, también afecta a otros establecimientos de la localidad.
La disminución del empleo no sería un hecho aislado. Van Olphen aseguró que, a partir de conversaciones con otros productores, conoce situaciones de empresas que acumulan deudas y enfrentan serias dificultades para sostener sus operaciones. “Todos los aserraderos, en mayor o menor medida, han achicado su plantilla de personal”, sostuvo.
El empresario explicó que actualmente la principal preocupación consiste en mantener las instalaciones funcionando y evitar nuevas desvinculaciones. Sin embargo, reconoció que la combinación de una demanda debilitada y gastos operativos crecientes reduce considerablemente las posibilidades de recuperación.
Una actividad que sostiene parte de la economía local
La importancia de la industria maderera en Tolhuin excede la cantidad de personas empleadas directamente en los aserraderos. Su funcionamiento genera movimiento en comercios, servicios y otras actividades económicas que dependen de los ingresos provenientes de la producción forestal.
Aunque la localidad diversificó su economía con el crecimiento del turismo y otras actividades productivas, la madera continúa ocupando un lugar relevante en su estructura laboral. Por ese motivo, una disminución sostenida de la producción termina repercutiendo en diferentes sectores de la comunidad.
Van Olphen recordó que durante los períodos de mayor actividad la forestoindustria representaba una parte importante de los recursos que circulaban en Tolhuin. Actualmente, la prioridad de numerosos establecimientos dejó de ser la expansión y pasó a concentrarse en conservar los puestos de trabajo existentes.
Advierten que más impuestos podrían encarecer los productos
En medio de este escenario, el empresario manifestó su preocupación por la propuesta de incrementar la carga tributaria provincial para generar recursos destinados al financiamiento educativo. Consideró que cualquier aumento de costos termina afectando la competitividad de las empresas y, eventualmente, puede trasladarse al precio que pagan los consumidores.
“Yo no puedo trabajar a pérdida. Ninguna empresa trabaja a pérdida”, afirmó al explicar las limitaciones que enfrentan los productores para absorber nuevos gastos sin modificar sus valores de comercialización.
El problema, según planteó, es que aumentar los precios tampoco garantiza recuperar rentabilidad. En un mercado donde los compradores comparan permanentemente los costos, una diferencia relativamente pequeña puede determinar que una operación se concrete con proveedores de otras provincias.
Esta situación resulta especialmente sensible en la producción de madera destinada a pallets, un segmento donde el precio constituye un factor determinante. Van Olphen indicó que entre el 30% y el 40% de los metros cúbicos elaborados por su establecimiento se destinan a ese mercado.
Además, explicó que las empresas consumidoras de estos productos pueden recurrir a otros materiales, como plástico o aluminio, cuando la madera deja de representar una alternativa económicamente conveniente.
Transportar madera al continente puede representar un 25% de su valor
A las dificultades comerciales se suma una desventaja estructural que enfrentan los productores fueguinos: el costo de trasladar la mercadería hacia los mercados del continente.
Van Olphen detalló que la comercialización fuera de la provincia requiere afrontar gastos de transporte, documentación y procedimientos aduaneros. Según las referencias económicas que mencionó, los trámites vinculados con el despacho pueden representar aproximadamente el 4% del valor de la madera de mayor calidad.
El transporte también constituye una carga importante. Como ejemplo, señaló que una cotización de flete hacia Rosario podía alcanzar un equivalente cercano al 25% del valor de esa mercadería, una proporción que limita considerablemente la competitividad frente a productores ubicados más cerca de los centros de consumo.
Estas condiciones obligan a los establecimientos de Tolhuin a competir con empresas que enfrentan estructuras logísticas diferentes. En consecuencia, cualquier incremento adicional de costos puede reducir todavía más las posibilidades de colocar producción fuera de Tierra del Fuego.
El desafío de generar valor agregado sin comprometer a los aserraderos
Respecto de las posibilidades de desarrollar nuevos productos derivados de la madera, el empresario consideró necesario fortalecer una cadena industrial integrada, donde diferentes establecimientos puedan especializarse en distintas etapas de transformación.
Explicó que el trabajo de un aserradero comienza mucho antes del procesamiento de los troncos, ya que incluye planificación forestal, apertura de caminos, extracción y organización del aprovechamiento del recurso. Estas tareas requieren inversiones, personal y una estructura operativa que debe sostenerse incluso cuando disminuyen las ventas.
En ese sentido, planteó que actividades como el secado industrial, la fabricación de muebles y otras transformaciones podrían desarrollarse mediante emprendimientos especializados. Esta modalidad permitiría distribuir las tareas productivas y ampliar las oportunidades laborales sin concentrar todas las inversiones en los aserraderos existentes.
También destacó la intervención de la Dirección de Bosques en la planificación y el control de los aprovechamientos forestales, mediante permisos, cánones y asistencia técnica.
Buscan llevar la situación del sector a la Legislatura
Frente al debate sobre nuevas medidas tributarias, Van Olphen consideró importante que los representantes de la forestoindustria puedan explicar ante los legisladores las condiciones económicas en las que actualmente desarrollan sus actividades.
El empresario manifestó su disposición a participar de una eventual convocatoria legislativa, aun cuando eso implique interrumpir temporalmente sus tareas habituales. Entiende que quienes toman decisiones sobre la política tributaria deben conocer las dificultades concretas que enfrentan los establecimientos productivos.
“Tenemos que plantear que esto es muy perjudicial para el sector, más en esta situación en la que estamos”, expresó al referirse a la posibilidad de incorporar mayores cargas impositivas.
Si bien reconoció la necesidad de encontrar recursos para sostener el sistema educativo, consideró fundamental evitar que ese objetivo termine comprometiendo la continuidad de empresas que generan empleo y actividad económica en la provincia.
La preocupación central de los productores pasa por evitar que la pérdida de rentabilidad se traduzca en nuevos recortes de personal. En una localidad donde la madera forma parte de su desarrollo económico, la continuidad de los aserraderos también representa una cuestión directamente vinculada con el empleo y el movimiento comercial.

