La caída del empleo y las dificultades económicas están modificando la dinámica poblacional de Río Grande. Según un análisis de la consultora Neodelfos basado en registros del RENAPER, la ciudad contabilizó 1.750 habitantes menos entre 2024 y 2026. El retroceso afecta especialmente a adultos jóvenes y niños, en un escenario que combina pérdida de puestos de trabajo y menor capacidad de consumo.
En declaraciones a ((La 97)) Radio Fueguina, Leonardo Pérez Bustos, CEO de la consultora, sostuvo que los cambios de domicilio registrados podrían mostrar solo una parte del fenómeno. Explicó que muchas personas se trasladan antes de actualizar su documentación, por lo que estimó que la disminución real podría rondar los 3.000 habitantes. Esa cifra corresponde a una estimación y no al descenso contabilizado en los registros analizados.
Los principales datos mencionados por la consultora son los siguientes:
• Río Grande: perdió 1.750 habitantes entre 2024 y 2026, según los registros analizados. Pérez Bustos estimó que la reducción podría acercarse a las 3.000 personas si se consideran los cambios de domicilio todavía no informados.
• Ushuaia: registró un crecimiento poblacional del 1,4% durante un período similar.
• Perfil de quienes dejaron Río Grande: cerca del 70% corresponde a hombres y mujeres de entre 29 y 34 años. También se observa la salida de niños de entre cuatro y doce años.
• Empleo formal: Pérez Bustos señaló que desde diciembre de 2023 se perdieron aproximadamente 14.447 puestos registrados, bajo distintas modalidades contractuales, aunque en las declaraciones citadas no precisó el alcance territorial de ese total.
• Industria: el entrevistado ubicó la pérdida de empleos directos entre 5.000 y 6.000 puestos.
• Comercio de Río Grande: indicó que se perdieron alrededor de 600 empleos durante los últimos dos años y medio.
• Concentración industrial: Río Grande reúne el 80% de los establecimientos que generan empleo directo en la industria electrónica fueguina, según explicó el consultor.
Para Pérez Bustos, la salida de población representa un quiebre en la trayectoria de una ciudad cuyo desarrollo estuvo vinculado primero al petróleo y luego a la industria. “Esto rompe con esa dinámica inercial histórica que tuvo Río Grande los últimos 130 años de manera ininterrumpida”, afirmó.
El peso de la actividad fabril ayuda a explicar, según su análisis, por qué el retroceso repercute con tanta fuerza en la economía riograndense. Vinculó ese deterioro con el Decreto 333/25, la apertura de importaciones, la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo. La reducción de los salarios que circulan en la ciudad, añadió, también limita los ingresos de comercios y prestadores de servicios.
En ese contexto, describió cierres de negocios, locales desocupados y una mayor presencia de ferias como señales de las dificultades que atraviesan los vecinos para sostener sus ingresos. “Me parece que estamos muy cerquita, diría la vuelta de la esquina, del trueque”, expresó.
La preocupación también está puesta en la velocidad del descenso poblacional. De acuerdo con el diagnóstico presentado, la pérdida de habitantes se aceleró entre los períodos 2024-2025 y 2025-2026. Pérez Bustos advirtió que, si las condiciones señaladas persisten, la ciudad podría continuar perdiendo población y enfrentar un aumento del desempleo y la pobreza.
El trabajo, sostuvo, concentra las principales inquietudes de las familias: tanto de quienes quedaron desocupados como de quienes conservan un ingreso y temen perderlo. “Aquellas personas que tienen empleo observan la pérdida de la capacidad de consumo y el miedo a perder su empleo. Me parece que todo gira en torno al trabajo”, concluyó.

