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Juan Juárez y su producción avícola en Río Grande: Un ejemplo de resiliencia y trabajo en equipo

Juan Juárez, junto a su esposa Magalí, ha logrado superar numerosas dificultades para destacarse en el ámbito avícola de Río Grande, convirtiéndose en un referente a nivel nacional por su producción de huevos «felices» con bienestar animal. Su historia es un claro ejemplo de resiliencia y dedicación, luego de mudarse desde su pueblo natal en Santa Fe hacia Tierra del Fuego en busca de un futuro mejor.

La trayectoria de Juárez comenzó en 2013, cuando él y su esposa decidieron mudarse a Río Grande, impulsados por la dificultad de progresar con sus trabajos modestos en su pueblo natal. Al llegar a la isla, se instalaron en la casa de la madre de Magalí mientras se adaptaban a su nuevo entorno. Fue en 2014 cuando Juan obtuvo un certificado que le permitió disponer de un terreno en el barrio Los Productores, un área dedicada a la producción local de hortalizas, carne de aves y otros productos.

Aunque su trabajo en una fábrica de embalaje de telgopor lo mantenía ocupado, Juan nunca dejó de soñar con tener su propio emprendimiento. En 2020, la pandemia le dio una oportunidad inesperada: el tiempo libre le permitió dedicarse a la creación de su gallinero, donde empezó con unas pocas gallinas. En ese momento, el INTA de Río Grande ofrecía capacitaciones para formar cooperativas avícolas con gallinas criadas en libertad y con un enfoque en el bienestar animal, lo que impulsó a Juan a formar parte de la iniciativa.

El desafío de criar gallinas en el clima extremo de la isla fue grande, con temperaturas bajo cero y vientos fuertes que amenazaban la salud de las aves. Sin embargo, Juan y sus compañeros de cooperativa no se dieron por vencidos. A medida que aprendían, el proyecto comenzó a crecer, y tras varios años de esfuerzo, se decidieron a formar su propia cooperativa legal. En enero de 2023, iniciaron formalmente su camino como Cooperativa de Trabajo Avícola Tierra del Fuego Limitada, lo que les permitió expandir su producción.

Hoy, Juan y su equipo producen entre 28 y 30 maples de huevos al día, con un total de 1100 gallinas. El negocio avícola ha mejorado su logística, traen las pollitas desde Buenos Aires y compran el alimento necesario para su producción. Además, ya están en proceso de certificación para comercializar sus productos a nivel nacional. En los próximos meses, tienen previsto aumentar su producción y seguir invirtiendo en el crecimiento de la cooperativa.

El trabajo de Juárez no ha estado exento de dificultades. La falta de apoyo estatal y la crisis económica han complicado el panorama, pero su determinación lo mantiene en pie. Actualmente, su producción de huevos «felices» se comercializa en ferias locales, en su chacra, e incluso hacen envíos a domicilio. La familia también juega un papel crucial en el proyecto, con su hija Nadia manejando la comunicación y comercialización, y su hijo menor, Juan Ignacio, ayudando en su tiempo libre.

Con una jornada laboral que no da descanso, Juan sigue trabajando por su sueño. “Es un esfuerzo diario, pero nos llena de orgullo saber que somos los productores de huevos número uno a nivel local”, asegura. Para 2025, su objetivo es seguir expandiendo la producción y diversificando el negocio con la faena de gallinas de fin de ciclo, para aprovechar al máximo los recursos disponibles.

El sacrificio y el compromiso de Juan Juárez y su familia han dado frutos, y su historia es un ejemplo de cómo la pasión, la perseverancia y el trabajo en equipo pueden superar las adversidades más grandes.

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