Industria textil fueguina en alerta: temor por el futuro laboral de más de 450 trabajadores
El sector textil en Río Grande atraviesa una etapa de incertidumbre marcada por la falta de políticas públicas que impulsen la producción y el empleo. Así lo manifestó el secretario general del SETIA, Rodrigo Cárcamo, quien advirtió que la situación se torna cada vez más difícil y que, sin medidas concretas a nivel nacional, el escenario podría empeorar en el corto plazo.
“La realidad que enfrentamos es cada vez más cruda. No hay señales ni anuncios que indiquen que algo va a cambiar. Vemos cómo, día a día, se profundiza el deterioro”, expresó el dirigente sindical, al referirse al panorama de más de 450 trabajadoras y trabajadores textiles que representa en la provincia.
Uno de los puntos más críticos señalados por Cárcamo es la apertura de importaciones, una medida que, según él, pone en jaque a la industria nacional: “Están desprotegiendo toda la producción local. Se ha generado una competencia desleal, no solo con importadores tradicionales, sino ahora también con el ingreso masivo de productos a través de plataformas digitales, directamente al consumidor final”.
El líder sindical advirtió que esta modalidad de comercio electrónico sin controles adecuados ha impactado negativamente tanto a los productores como a los pequeños importadores, y que la caída del consumo interno agudiza aún más la crisis. “Las plataformas de compra internacional están desplazando al comercio y la industria formal. Estamos ante una situación sin precedentes”, alertó.
Cárcamo también hizo referencia a las consecuencias que atraviesan otras regiones del país, y comparó la situación fueguina con casos como el de Vaca Muerta: “Si en sectores con rentabilidad comprobada están achicando personal, imaginemos lo que nos espera acá, donde dependemos directamente del sostenimiento estatal y de la protección a la industria nacional”.
En ese marco, señaló que las empresas textiles de la isla están operando con una planificación a muy corto plazo. “Hoy producen para mañana. No hay estabilidad ni certezas sobre lo que viene, y eso es una alarma en sí misma”, subrayó.
Además, lamentó la falta de acompañamiento político: “Las decisiones que podrían revertir esto son políticas. Si no hay voluntad desde el gobierno nacional de sostener la industria y defender el trabajo, los gremios por sí solos no podrán evitar los cierres ni los despidos”, sostuvo.
Finalmente, Cárcamo insistió en que la situación no se limita a Tierra del Fuego, sino que forma parte de una crisis más amplia que atraviesa al país. “La industria nacional está siendo arrasada. Vemos cómo en varias provincias ya han cerrado fábricas y talleres, y lo peor es que eso sucede sin contemplación alguna por parte del Estado”, concluyó.
