Hasta 65 mil personas dependen de la cobertura sanitaria provincial

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La ministra de Salud, Judith Di Giglio, advirtió que entre 55 mil y 65 mil fueguinos carecen de cobertura médica. Señaló que en Río Grande aumenta la cantidad de personas que pierden su obra social como consecuencia de la falta de empleo y las dificultades económicas. La situación también incrementa los gastos que debe afrontar el sistema sanitario provincial.
La situación económica y laboral comienza a reflejarse con mayor intensidad en el sistema público de salud de Tierra del Fuego. La ministra de Salud de la provincia, Judith Di Giglio, reveló que actualmente el padrón de personas sin obra social oscila entre 55 mil y 65 mil, una cifra que varía mensualmente y que evidencia la magnitud de la población que depende de la cobertura sanitaria estatal.
Durante una entrevista radial, la funcionaria explicó que los registros provinciales permiten conocer con precisión la cantidad de personas que no cuentan con cobertura médica. Aclaró que no todos los integrantes de ese padrón requieren atención o medicamentos todos los meses, aunque destacó que el sistema debe estar preparado para responder cuando necesitan asistencia.
«En la provincia, dependiendo el mes, porque es un padrón que va variando, en los últimos 10 meses, en el último año, el padrón de personas que no tienen obra social oscila entre los 55.000 y los 65.000», precisó Di Giglio.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el aumento de personas que pierden su cobertura médica como consecuencia de la situación laboral. La ministra señaló que este fenómeno se observa especialmente en Río Grande, donde la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades de los trabajadores independientes repercuten directamente sobre el acceso a las obras sociales.
«Las personas que no tienen una cobertura médica o una prepaga o una obra social cada vez son más, porque cada vez son más las personas, sobre todo en la ciudad de Río Grande, que pierden su trabajo», manifestó.
En ese sentido, también hizo referencia a los monotributistas que enfrentan dificultades para mantener sus aportes debido a la disminución de la actividad económica. Según explicó, cuando estas personas dejan de contar con cobertura médica, pasan a depender de las prestaciones que garantiza el sistema público provincial.
La funcionaria sostuvo que esta situación representa un desafío creciente para el Ministerio de Salud, no solamente por la atención médica, sino también por la provisión de medicamentos y tratamientos. A medida que aumenta la cantidad de personas sin obra social, también crece la responsabilidad económica que debe asumir la Provincia.
Di Giglio explicó que Tierra del Fuego cuenta con el Programa de Medicamentos Fueguinos, destinado a garantizar el acceso a tratamientos farmacológicos para quienes no poseen cobertura social y cumplen con los requisitos correspondientes. Para acceder, las personas deben acreditar domicilio en la provincia y presentar la certificación negativa requerida.
La ministra destacó que el programa provincial incorporó los medicamentos que anteriormente eran provistos mediante Remediar, luego de que Nación comenzara a reducir progresivamente ese sistema. De esta manera, los pacientes que cumplen con los requisitos pueden acceder a los tratamientos incluidos mediante recetas digitales y farmacias convenidas.
Sin embargo, la ampliación de la cobertura también provocó un fuerte incremento del gasto sanitario. Según detalló, a comienzos de año la Provincia destinaba entre 250 y 300 millones de pesos mensuales a medicamentos entregados mediante farmacias convenidas, mientras que actualmente esa cifra se ubica entre 550 y 600 millones.
A estos montos deben sumarse los tratamientos de alto costo, entre ellos quimioterapias e insulina, que representan otros 300 a 400 millones de pesos por mes. En consecuencia, la inversión provincial en medicamentos alcanza actualmente entre 900 y 1.000 millones de pesos mensuales.
La funcionaria explicó que el crecimiento de estas erogaciones obliga a reorganizar los recursos disponibles, ya que los ingresos provinciales no aumentan al mismo ritmo que las necesidades sanitarias. Esto significa que parte del presupuesto que podría utilizarse para incorporar equipamiento o fortalecer otros servicios debe destinarse a sostener la provisión de medicamentos.
«Hoy podemos cubrir y siempre se cubre y no hay problemas, pero la realidad es que es dinero que quizás en otro momento se destinaba a comprar un ecógrafo, estoy poniendo un ejemplo, y que hoy es destinado a esto», señaló.
Di Giglio remarcó que la dificultad radica en que aumentan los costos mientras los recursos disponibles permanecen prácticamente sin modificaciones. Por ese motivo, consideró que el sostenimiento de las prestaciones requiere un esfuerzo económico cada vez mayor por parte del Estado provincial.
El escenario resulta especialmente sensible para Río Grande, donde la ministra identificó un incremento de personas que pierden su cobertura médica por problemas laborales. La situación plantea una demanda adicional para los hospitales, centros de salud y programas de medicamentos, que deben continuar garantizando asistencia a quienes quedan fuera del sistema de obras sociales.
Aunque la cifra de hasta 65 mil personas corresponde al padrón provincial y no exclusivamente a Río Grande, las declaraciones de Di Giglio ponen el foco en las consecuencias sanitarias de la pérdida del empleo y de los ingresos. La ministra advirtió que el desafío es sostener la cobertura de quienes necesitan atención en un contexto de mayores gastos y recursos limitados.