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Federico Boutureira, pionero del tufting que borda los paisajes fueguinos

Ushuaia se convirtió en el hogar de Federico Boutureira, el primer artista de tufting de Tierra del Fuego, quien transforma la inspiración natural de la provincia en obras textiles únicas. Radicado en la ciudad desde 2012, Federico encontró en esta técnica —similar al bordado con pistola— la manera de expresar su conexión con la fauna, la flora y los paisajes del Fin del Mundo.

Nacido en Buenos Aires, Boutureira se mudó a Ushuaia con su familia a los 17 años. Tras completar la secundaria, estudió Biología en la Universidad de Tierra del Fuego, formación que le permitió comprender en detalle los ecosistemas locales. Esta base académica, sumada al entorno natural, despertó su deseo de plasmar en arte lo que observaba, aunque al principio no sabía cómo hacerlo.

Su acercamiento al tufting llegó a través de las redes sociales: videos y tutoriales en YouTube le enseñaron la técnica. Con materiales básicos comenzó a experimentar hasta perfeccionar su método, y en 2023 lanzó su proyecto llamado Gato Gordo (@gatogordo.rugs), en homenaje a León, su gato, reflejando la suavidad y volumen característicos de sus piezas.

Aunque inicialmente realizó trabajos de dibujos animados, retratos de mascotas y figuras populares, su objetivo siempre fue bordar Tierra del Fuego. Cada alfombra o tapiz captura paisajes, flora o fauna de la provincia desde su mirada personal, reinterpretando elementos como la Laguna Esmeralda, el Glaciar Martial, el Faro San Juan de Salvamento, el Paso Garibaldi y el Lago Escondido.

El proceso creativo de Federico comienza con la selección de imágenes de referencia, de las cuales extrae los rasgos más distintivos. Luego proyecta el diseño sobre la tela base y borda a mano alzada, utilizando trazos discontinuos para resaltar detalles. Muchas veces lleva la pieza terminada al lugar que la inspiró, buscando que se cargue de la energía del sitio, compartiendo el momento con familiares y amigos.

Además de paisajes, Boutureira ha bordado especies locales como el huillín, el pingüino de Magallanes y el carpintero gigante, así como flores nativas, incluyendo la Palomita, una orquídea fueguina. Una de sus obras más conocidas lleva la inscripción “Fabricado en Tierra del Fuego. Industria argentina”, que sintetiza su identidad artística y resalta la producción local.

El alcance de su trabajo se ha multiplicado: pedidos llegan desde distintas provincias argentinas y dentro de Tierra del Fuego. Sus creaciones ya no se limitan al uso tradicional de alfombra, sino que se exhiben como piezas decorativas en paredes, sillones o como elementos centrales del hogar. Federico continúa expandiendo su colección Gigantes de la Isla del Fuego, con la aspiración de llevar la esencia del Fin del Mundo a todos los rincones del país.

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