El economista Federico Rayes analizó el creciente nivel de endeudamiento de los hogares fueguinos y puso el foco en los programas de refinanciación impulsados a través del Banco de Tierra del Fuego. Según explicó, las medidas pueden aliviar las obligaciones mensuales en el corto plazo, aunque advirtió que no resolverán el problema de fondo si los ingresos continúan siendo insuficientes para cubrir los gastos familiares.
Durante la entrevista, señaló que la morosidad de las familias en Tierra del Fuego se encuentra por encima del promedio nacional. “Sabemos que Tierra del Fuego tiene una mora de las familias un poco más elevada que el resto del país”, sostuvo, y precisó que mientras a nivel nacional ronda el 13%, en la provincia se ubica cerca del 19%.
El especialista consideró que existe una situación económica que justifica la puesta en marcha de herramientas destinadas a refinanciar deudas, pero remarcó que estos programas también representan un costo para las cuentas públicas. Recordó que el esquema implementado anteriormente contemplaba un costo fiscal de hasta $613 millones y advirtió que todavía no se conoce públicamente cuál fue su nivel de ejecución, cuántos créditos se otorgaron ni el alcance real que tuvo entre los beneficiarios.
Otro de los puntos planteados fue la situación del Banco de Tierra del Fuego. Rayes explicó que la entidad viene enfrentando una reducción de liquidez vinculada al deterioro de las cuentas del sector público, además de mayores pérdidas relacionadas con la morosidad. No obstante, aclaró que los indicadores de cobertura continúan siendo favorables y que no existe actualmente una situación de alarma, aunque sí una tendencia que considera necesario seguir de cerca.
Al analizar específicamente el impacto de una refinanciación sobre las familias, sostuvo que extender las obligaciones hasta seis años puede generar un alivio inmediato, pero también terminar encareciendo considerablemente la deuda. “Si la tasa de interés continúa bajando, la tasa fija que se está pactando, en algunos casos del 59%, en algunos casos del 39%, dependiendo de la línea, puede llegar a quedar bastante alta y esa refinanciación ser muy cara para las familias”, explicó.
En ese sentido, planteó que el aspecto central será determinar si las familias logran equilibrar definitivamente sus ingresos y gastos. “Si el flujo sigue siendo negativo, va a ser simplemente un paliativo y eso va a caer en saco roto en el corto plazo”, advirtió. Para el economista, una solución estructural dependerá de una reducción de los gastos que generan el desequilibrio o de una mejora salarial que permita afrontar las obligaciones sin continuar acumulando deuda.
Finalmente, consideró que el nuevo programa debe ser observado desde diferentes perspectivas: el endeudamiento de los hogares, el costo que deberá afrontar la Provincia y el impacto sobre la propia entidad financiera. “Hay que seguirlo de cerca porque las aristas del análisis son varias, por un lado está la situación familiar y por otro lado la situación del erario provincial, que también sabemos que está bastante comprometido”, concluyó.

