Exsecretaria de ACHER denuncia exclusión y manejo arbitrario en la directiva
Francisca Arjel Hernández, antigua secretaria de la Asociación Chilena y Hermanos (ACHER), ha denunciado presuntas irregularidades en la gestión interna de la entidad durante una entrevista en AIRE LIBRE FM. La exfuncionaria criticó duramente al presidente actual, el empresario Eddie Vargas, y a otros miembros de la directiva, acusándolos de tomar decisiones arbitrarias y de excluirla deliberadamente.
Con una trayectoria de 18 años al servicio de la institución, Hernández explicó que continuó desempeñando su cargo hasta que finalizó su mandato en noviembre del año pasado. No obstante, aseguró que durante el último año de su gestión no fue convocada para coordinar reuniones ni asambleas, situación que atribuye a una decisión conjunta entre el presidente, la tesorera Blanca Quesada y su hija, Noelia Barría, quien ocupa el cargo de prosecretaria.
La exsecretaria relató que, tras elevar sus reclamos ante la Inspección General de Justicia (IGJ) por irregularidades, la respuesta por parte de la directiva fue contundente: “me dejaron de lado”, según sus declaraciones. Agregó que su denuncia se fundamenta en hechos que afectan la transparencia de la institución, señalando que fue marginada justamente por haber puesto en evidencia conductas indebidas.
Entre las situaciones denunciadas, Hernández destacó la modificación en el acceso a las instalaciones de ACHER, ya que se cambiaron las cerraduras para impedirle el ingreso a la oficina donde se resguardan libros y documentos. Asimismo, recordó incidentes ocurridos durante el último evento en el Club O’Higgins, el 18 de septiembre, cuando la hija de la tesorera estuvo a cargo de la caja y, posteriormente, se realizó la contabilización del dinero en la cocina sin la presencia de un revisor de cuentas o la convocatoria a una reunión formal de la comisión directiva.
Otro punto controvertido fue la decisión de alquilar el salón de la institución a un restaurante, medida que, según Hernández, se ejecutó sin la aprobación de toda la directiva. La exsecretaria cuestionó esta acción, subrayando la importancia de seguir el procedimiento estatutario, que implica la realización de una asamblea previa para autorizar este tipo de acuerdos.
Hernández también señaló que, tras presentar sus múltiples notas y cartas de documento ante la IGJ, el presidente convocó una reunión en la que, de forma sorprendente, declaró no reconocerla como secretaria. Esta postura, afirmó, contradice la elección unánime de la asamblea y pone en evidencia la concentración de poder en manos de unos pocos allegados al dirigente.
Finalmente, la exsecretaria dejó en claro que, a pesar de haber finalizado su mandato, continúa recibiendo intimaciones de la IGJ y que su historial de 18 años respalda su compromiso con la legalidad y la transparencia. Según ella, las acciones emprendidas por la actual directiva parecen orientadas a silenciar su voz y evitar que se esclarezcan hechos que, a su juicio, perjudican a la institución.
