Estudiantes de ingeniería electromecánica revitalizan equipos para la misión salesiana
Cuatro estudiantes de Ingeniería Electromecánica de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Tierra del Fuego demostraron su compromiso con la comunidad al restaurar y modernizar equipos clave para la Misión Salesiana de Río Grande. El proyecto, que surgió a partir de la colaboración entre la empresa estatal Río Grande Activa, el municipio, la UTN y la propia Misión Salesiana, tenía como objetivo revitalizar una incubadora y una nacedora de huevos que llevaban más de una década fuera de servicio. Estos equipos son esenciales para reactivar la producción local de huevos, contribuyendo a la estrategia de soberanía alimentaria del municipio.
El equipo, compuesto por Emanuel Julio Guerrero, Maximiliano Salvador Lorenzo, Emanuel Silva Narváez y Damián Gálvez, se enfrentó al desafío de reparar equipos obsoletos que habían sido sometidos a intentos de reparación previos, lo que complicó el diagnóstico inicial. A pesar de no tener experiencia previa con incubadoras, los estudiantes aceptaron el reto y, con su sólida base en electromecánica, comenzaron a trabajar en la restauración de los equipos.
El trabajo de reparación se llevó a cabo en el Taller de Mecatrónica de la UTN, un espacio que se ha convertido en la Unidad de Vinculación e Investigación (UVI), donde los estudiantes pueden realizar prácticas profesionalizantes y aplicar los conocimientos adquiridos en la carrera. «Este espacio ha sido fundamental, ya que nos permitió llevar a cabo el proyecto de manera colaborativa, solucionando problemas complejos como la falta de control de humedad en los equipos», explicó Emanuel Julio Guerrero, uno de los estudiantes involucrados.
El proceso de reparación fue largo y desafiante, con los estudiantes enfrentando diversos problemas técnicos, como la deficiente generación de humedad, un factor clave en la incubación de los huevos. Sin embargo, el equipo no solo restauró los equipos, sino que también incorporó mejoras significativas, como un sistema automatizado para el control de la temperatura y la humedad, asegurando condiciones óptimas para el proceso de incubación.
Maximiliano Salvador Lorenzo destacó la importancia de este proyecto para la comunidad: «Es una satisfacción enorme saber que nuestra labor contribuyó directamente a la producción local de alimentos, un área clave para la soberanía alimentaria de la región». Además de la reparación, los estudiantes elaboraron un manual detallado para el uso y mantenimiento de los equipos, lo que facilita su operación a largo plazo.
El proyecto no solo fue un éxito técnico, sino que también fortaleció el vínculo entre la universidad, el sector público y la comunidad. El ingeniero Germán Guerrero, supervisor del proyecto, destacó la importancia de este tipo de iniciativas para fomentar la colaboración entre diferentes actores sociales. «Invitamos a las empresas y emprendedores a aprovechar el talento de nuestros estudiantes y a generar más vínculos con la universidad», afirmó Guerrero.
Esta experiencia no solo marcó un hito en la formación de estos futuros ingenieros, sino que también dejó un legado tangible para la comunidad de Río Grande, mostrando cómo la educación y la innovación pueden tener un impacto directo en el desarrollo local.
