Una nueva reconstrucción geológica reveló que Gondwana fue considerablemente más extenso de lo estimado hasta ahora. El antiguo bloque continental habría concentrado cerca del 80% de las tierras emergidas hace más de 500 millones de años, una proporción que permite clasificarlo formalmente como un supercontinente.
El estudio, publicado en la revista Science Advances, incorporó a la reconstrucción sectores de China, Kazajistán, India y el sudeste asiático. Estas regiones permanecieron durante millones de años cubiertas por montañas y formaciones rocosas más recientes, por lo que anteriormente eran consideradas restos de antiguos océanos.
La investigación se apoyó en el análisis de muestras de granito procedentes de diferentes puntos del planeta. En el Himalaya, los científicos encontraron rocas de distintas edades que tendrían su origen en un mismo bloque terrestre formado hace entre 700 y 550 millones de años.
“Como suele ocurrir en la ciencia, el descubrimiento de las partes enterradas de Gondwana fue fortuito”, explicó el geólogo Bill Collins, coautor del trabajo y profesor adjunto de la Universidad de Curtin. Hasta este hallazgo, se calculaba que Gondwana reunía solamente el 64% de la superficie continental.
La unión de sus diferentes territorios habría generado una cadena volcánica de casi 35.000 kilómetros, extendida desde Rusia y China hasta Australia, la Antártida, Sudáfrica y los actuales Andes sudamericanos. Las erupciones liberaron durante millones de años enormes cantidades de vapor de agua y dióxido de carbono.
Según Collins, esos gases contribuyeron a transformar un planeta dominado por condiciones glaciales en otro mucho más cálido. El cambio coincidió con la explosión cámbrica, período caracterizado por una rápida diversificación de la vida compleja, aunque los investigadores aclararon que la actividad volcánica no habría sido la única causa de ese proceso.
La posterior fragmentación de Gondwana dio origen a masas continentales actualmente separadas, como Sudamérica, África, Australia, India y la Antártida. Los científicos consideran que serán necesarios nuevos estudios para precisar sus antiguos límites y comprender mejor su influencia sobre el clima, los océanos y la evolución de la vida.

