El oficialismo buscará avanzar con el dictamen del régimen destinado a grandes proyectos de inversión, mientras bloques aliados reclaman modificaciones para fortalecer la participación de empresas nacionales. En paralelo, también se discute un régimen para inversiones desde USD 12 millones y una iniciativa vinculada al mercado de carbono.

El Senado tendrá esta semana una agenda cargada de negociaciones en torno a los proyectos económicos que impulsa el Gobierno nacional. Entre ellos, el Súper RIGI aparece como uno de los principales focos de atención, debido a las diferencias que todavía existen entre el oficialismo y algunos de sus bloques aliados.
La iniciativa, que ya recibió media sanción de la Cámara de Diputados, apunta a establecer un régimen de incentivos para proyectos de inversión superiores a los USD 1.000 millones, especialmente en sectores considerados estratégicos para el desarrollo futuro de la economía argentina.
El objetivo del Gobierno es conseguir el dictamen en el Senado sin modificaciones que obliguen a que el proyecto vuelva a Diputados para una nueva revisión. Sin embargo, distintos sectores plantean cambios vinculados con el impacto que las grandes inversiones deberían tener sobre la producción nacional.
Reclaman mayor participación de proveedores argentinos
Uno de los principales puntos en discusión está relacionado con el porcentaje de bienes y servicios nacionales que deberían incorporarse a los proyectos alcanzados por el régimen.
Representantes del sector industrial plantearon que el porcentaje destinado a contratación local debería estar orientado específicamente a bienes producidos en Argentina, y no incluir dentro de ese cálculo obras civiles o servicios que, por sus propias características, necesariamente deben ejecutarse dentro del país.
La discusión tiene como trasfondo el impacto que el régimen podría generar sobre las empresas nacionales, particularmente las pequeñas y medianas industrias que buscan convertirse en proveedoras de los grandes proyectos de inversión.
Desde sectores empresarios consideran que una mayor exigencia de contenido nacional podría contribuir a que los beneficios de las inversiones no queden concentrados únicamente en las compañías que ejecuten los proyectos.
El oficialismo busca evitar que el proyecto vuelva a Diputados
La posibilidad de que el Senado introduzca modificaciones genera preocupación dentro de La Libertad Avanza, ya que cualquier cambio sustancial obligaría a que el proyecto regrese a la Cámara baja.
Por ese motivo, el oficialismo analiza distintas alternativas para intentar avanzar con la iniciativa sin alterar su estructura durante el tratamiento parlamentario.
La jornada del miércoles será especialmente importante, ya que está previsto que las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía y Legislación General avancen con el tratamiento del proyecto y busquen definir el despacho.
El resultado de las negociaciones será determinante para conocer si el Gobierno logra mantener el texto aprobado por Diputados o si deberá afrontar una segunda instancia de discusión parlamentaria.
La UCR impulsa un régimen para inversiones desde USD 12 millones
En paralelo al debate sobre el Súper RIGI, el oficialismo busca acercar posiciones con sectores de la Unión Cívica Radical.
La estrategia contempla respaldar el tratamiento de un proyecto impulsado por legisladores radicales que propone crear un Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR).
A diferencia del Súper RIGI, este mecanismo estaría destinado a proyectos de menor escala, con inversiones a partir de USD 12 millones, ampliando así el universo de empresas que podrían acceder a beneficios especiales.
La iniciativa es considerada por sus impulsores como una herramienta para favorecer inversiones relevantes que quedarían fuera del régimen pensado para los proyectos de más de USD 1.000 millones.
La negociación política alrededor de ambos proyectos podría resultar clave para que el oficialismo consiga reunir los respaldos necesarios en el recinto.
También aparece en agenda el mercado de carbono
La actividad legislativa tendrá además otro eje vinculado con la política ambiental.
Durante la tarde está previsto que continúe el análisis de una iniciativa relacionada con la regulación del mercado de carbono, un tema que genera expectativas pero también reparos entre algunos sectores del Senado.
La discusión gira en torno a cómo establecer un mecanismo que permita desarrollar este mercado sin generar efectos negativos sobre actividades consideradas estratégicas para la economía nacional.
Algunos bloques aliados mantienen cautela frente al proyecto y reclaman conocer con mayor precisión cuáles podrían ser sus consecuencias económicas y productivas.
Una semana de negociaciones para el oficialismo
El tratamiento del Súper RIGI será, de todos modos, el principal desafío parlamentario del Gobierno durante los próximos días.
La discusión no se limita al volumen de las inversiones que pretende atraer el régimen, sino también a qué condiciones deberán cumplir las empresas beneficiadas y cuánto impacto tendrán esos proyectos sobre la producción y los proveedores nacionales.
Mientras el oficialismo busca acelerar los tiempos para evitar nuevas demoras, los bloques aliados intentan introducir modificaciones que permitan ampliar el impacto productivo de la iniciativa.
El resultado de esas negociaciones comenzará a conocerse esta semana y podría definir si el Súper RIGI queda encaminado hacia su aprobación definitiva o si, por el contrario, deberá regresar a Diputados para continuar allí su recorrido legislativo.
