La presencia de un avión militar de gran porte se convirtió durante los últimos días en una imagen repetida en el cielo de Río Grande. Aproximaciones, despegues y diferentes maniobras desde la pista local despertaron la atención de vecinos que observaron el movimiento de la aeronave en distintos momentos de la semana.
Se trató del Lockheed P-3C Orion 6-P-57 de la Armada Argentina, una aeronave especializada en exploración marítima de largo alcance. El avión llegó el lunes a la ciudad y desarrolló actividades hasta el viernes desde la Base Aeronaval Río Grande, en el marco de vuelos de adiestramiento previstos en el extremo sur del país.
Una fuente de la Aviación Naval confirmó que el despliegue correspondió a actividades programadas y que no estuvo relacionado con ninguna situación excepcional. El P-3C tiene su asiento habitual en la Base Aeronaval Almirante Zar de Trelew, donde integra la Escuadrilla Aeronaval de Exploración de la Fuerza Aeronaval N°3. La información oficial de la Armada confirma que el 6-P-57 fue el primero de los Orion adquiridos a Noruega y llegó al país en septiembre de 2024.
“Simplemente es adiestramiento”
La continuidad de los vuelos generó consultas por parte de quienes advirtieron durante varios días la presencia del avión. Desde la Aviación Naval explicaron que Río Grande fue utilizada para una etapa de entrenamiento de la tripulación.
“Es el P-3 nuestro. Tienen la base en Trelew y estaba haciendo adiestramiento acá en Río Grande”, señaló una alta fuente de la fuerza.
Además, descartó que el despliegue estuviera relacionado con algún episodio fuera de lo habitual. “Simplemente es adiestramiento, no pasa nada raro”, remarcó. Dentro de la actividad realizada en Tierra del Fuego, el Orion también efectuó un pasaje por Ushuaia antes de finalizar su despliegue.
Vuelos que también permiten explorar el Atlántico
El entrenamiento de las tripulaciones no es la única capacidad que puede ponerse en práctica durante este tipo de operaciones. El P-3C fue diseñado precisamente para cubrir grandes superficies marítimas y realizar tareas de reconocimiento, vigilancia y control.
“Junto a parte del adiestramiento, lo que están haciendo es control del mar, porque lo que hacen es exploración marítima”, explicó la fuente consultada. También destacó su capacidad para internarse grandes distancias en el Atlántico: “Estos pasan por la milla 200, son aviones de largo alcance, son aviones fantásticos”.
Las funciones señaladas coinciden con las misiones que actualmente desarrolla la Armada con estas aeronaves. Durante 2026 los P-3C participaron en operaciones de vigilancia sobre extensas áreas del Atlántico Sur y en las proximidades del límite exterior de la Zona Económica Exclusiva Argentina, incluyendo el seguimiento de concentraciones de buques pesqueros extranjeros.
El propio 6-P-57 protagonizó en septiembre de 2024 su primer vuelo de vigilancia sobre el litoral marítimo argentino. En aquella oportunidad sobrevoló la concentración de pesqueros ubicada en la milla náutica 201 y realizó actividades de adiestramiento con un submarino estadounidense.
Doce horas en vuelo y casi 2.800 kilómetros de radio de acción
Las dimensiones del P-3C ayudan a explicar por qué su aparición resultó difícil de pasar inadvertida. Tiene 35,57 metros de largo, 30,38 metros de envergadura y 10,27 metros de altura, según las especificaciones difundidas por la Armada.
Su principal fortaleza, sin embargo, está en la autonomía. Puede permanecer hasta 12 horas en vuelo y dispone de un radio de acción de aproximadamente 1.500 millas náuticas, unos 2.780 kilómetros, características que permiten proyectar operaciones sobre el litoral marítimo, la plataforma continental y sectores antárticos.
La plataforma dispone además de sensores y sistemas destinados a recolectar, procesar y transmitir información, y puede utilizarse tanto para exploración como para búsqueda y rescate, vigilancia marítima y otras operaciones aeronavales.
Río Grande volvió a recibir una aeronave estratégica de la Armada
El movimiento registrado durante la semana volvió a mostrar la utilización de Río Grande para el despliegue de medios de la Aviación Naval en el extremo austral. En esta oportunidad, el protagonista fue precisamente el primer P-3C Orion incorporado por Argentina dentro del programa de adquisición de estas aeronaves a Noruega.
Tras varios días de maniobras que pudieron observarse desde distintos sectores de la ciudad y un pasaje por Ushuaia, el 6-P-57 concluyó su actividad en Tierra del Fuego para regresar a su asiento habitual en Trelew.
Detrás de los vuelos que llamaron la atención de los vecinos no hubo, según explicó la fuente de la Aviación Naval, una operación extraordinaria: fueron jornadas destinadas al adiestramiento y a ejercitar capacidades de exploración marítima con uno de los principales medios de largo alcance que actualmente posee la Armada Argentina.

